Migran transacciones a la web
Isabel Rivas Lara
El Universal | 12-11-2012 | 00:41
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Distrito Federal— La forma de hacer negocios cambió, la oleada tecnológica del nuevo siglo arrastró al mundo mercantil hacia el código binario, que lo dota de infinitas posibilidades, donde ya no es prioridad la inversión inicial ni tampoco el hecho de conseguir un buen local de exhibición y los intermediarios quedan nulificados, para darle paso al intercambio directo que lleva el nombre de e–commerce.

Este concepto rondó la cabeza de un grupo de emprendedores mexicanos y dio como resultado el nacimiento de un nuevo proyecto: Kichink, empresa que plantea una solución integral de comercio electrónico para todas aquellas personas que quieran vender a través de Internet y busca convertirse en su socio de negocios.

Tiende la mano a Pymes

Para Claudio Del Conde, director del proyecto; Claudia De Heredia, directora de Ventas; Paul Maquard, supervisor del área de Finanzas; Alfonso Lomelí, encargado de Logística, y Jennifer Maquard, cabeza del área de Marketing y Soporte, la compraventa en la web es una oportunidad para todas las empresas de alcanzar mercados globales.

“Hace algunos años, si tú querías vender algo tenías que montar una tienda, infraestructura, inventarios, contratar personal y pagar una renta. El e–commerce es una forma de democratizar las herramientas de comercialización, para que cualquiera pueda utilizarlas, tener una tienda y empezar a vender”, explica Claudia De Heredia.

Con las compraventas en la red, los más beneficiados son los micro, pequeños y medianos empresarios. De acuerdo con la encargada de ventas, “comúnmente las tiendas grandes tienen recursos para garantizar su crecimiento. En cambio las tiendas pequeñas o en etapa de desarrollo son a las que se les complica y no cuentan con las herramientas necesarias para estar en Internet.

“Lo que intentamos es que las circunstancias sean más parejas para todos. En México, la mayoría de la economía está sustentada en las pequeñas y medianas empresas (PyMEs), creemos que el comercio electrónico les da la oportunidad de crecer y de no estancarse en un sólo nicho de mercado, por las grandes facilidades económicas que ofrece”.

Para Kichink la misión va más allá y esperan convertirse en la puerta del éxito para todas aquellas personas físicas que busquen vender cualquier cosa en la Red. “Nuestra empresa provee una plataforma integral que quita todos los obstáculos del camino (desconfianza, falta de cultura bancaria y desconocimiento en el uso de herramientas), para que cualquier usuario pueda vender en línea de la forma más simple, personal e inteligente. Es una solución al alcance de cualquier individuo”, asegura Claudio Del Conde.

Alfabetización,

el mayor reto

Sin embargo, abrir las puertas de las transacciones en Internet no es el único objetivo. Como toda categoría emergente, se enfrenta a desafíos. Tal vez el mayor es el problema de la alfabetización y la falta de cultura bancaria en México.

Antes de involucrarse de lleno en el proyecto de Kichink, estos jóvenes emprendedores formaban parte de una agencia de producción digital: “Ahí varios clientes solicitaban el servicio de tienda en línea. Nos dimos cuenta de todas las barreras y problemáticas que trae consigo el e–commerce, de manera que en lugar de ser una solución para extender mercados, era un dolor de cabeza, un costo gigante e, incluso, un riesgo”, dice el director.

Así, los emprendedores se percataron de la necesidad que tenían estos comercios de que alguien les ofreciera una solución integral que permitiera la exposición de productos, pasando por la recepción de pagos, hasta llegar a la entrega.

Grabar el objetivo principal en la mente de cada uno de los miembros de Kichink era sólo el principio. Los nuevos empresarios tuvieron que enfrentar diversos problemas y dificultades desde que egresaron de la incubadora del Founder Institute de California.

Principalmente, se enfrentaron a la falta de entendimiento por parte de instituciones bancarias, fiscales y empresariales que no conocen el funcionamiento real del comercio electrónico y se encontraban renuentes a emprender nuevas acciones al respecto.

“Todos nos han dicho que no a todo, ‘no se puede hacer el procesador de pago’, ‘no se puede hacer la logística’. Por ejemplo, nosotros nos tardamos seis meses en incorporar el sistema de pagos aquí en México, cuando en Estados Unidos te tardan dos horas”, afirma De Heredia.

Y finalmente, esta iniciativa se enfrenta a las complicaciones que conlleva la falta de bancarización en el país y la desconfianza que la mayoría de los clientes muestra al momento de adquirir artículos en la web.

Sin embargo, el directivo de Kichink se manifiesta optimista: “Esta tendencia no se detendrá. El e–commerce seguirá creciendo, las personas se irán educando. Está en manos de las empresas como nosotros el consolidar una oferta segura y que responda a lo que ofrece, para generar una verdadera confianza en el consumidor”.

Una oferta diferente

Uno de los grandes trampolines que llevaron al éxito a Kichink en poco tiempo fue que “supimos ponernos en el lugar del cliente e identificar los momentos decisivos de compra por los que atraviesan los cibernautas mexicanos”, afirma Claudia De Heredia. Lo primero que hace un usuario que quiere adquirir un servicio o producto en línea es buscar la tienda virtual de la empresa e identificar el artículo de su preferencia. Kichink da la solución: sólo es ingresa a “www.kichink.com” y experimenta este mundo donde no se necesita pago inicial para instalar una tienda en línea.

El servicio permite personalizar cada espacio con fotografías o plantillas, y llevar un inventario controlado. Asimismo es posible enlazarla con la página de Facebook o dentro del sitio web empresarial, y es compatible con los dispositivos móviles.

Adquisiciones en línea

64% Boletos de avión o camión

34% Boletos para espectáculos

37% Reservaciones de hotel

23% Aparatos electrónicos

23% Ropa y accesorios

26% Computadoras

23% Software

27% Libros y revistas

18% Teléfonos celulares y accesorios

37% Música y películas

FUENTE: Estudio de Comercio Electrónico en México 2012 de la AMIPCI