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Crece adicción a inhalables; consumo se extiende a clase media
Excélsior | 11-11-2012 | 10:31
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Distrito Federal— El acceso fácil a los inhalables ha provocado que este tipo de sustancias, más identificadas con estratos de población bajos, sea usada como droga por un mayor número de niños y jóvenes de clase media, de acuerdo con estudios recientes.

Un reporte del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente (INPRF) señala que 52 por ciento de las alumnas de secundaria y prepa del Distrito Federal reconocieron haber consumido algún inhalable en su vida.

El estudio indica además que siete de cada diez usuarios son de nivel socioeconómico medio, en su mayoría estudiantes.

Expertos señalan que estas sustancias provocan graves daños a la salud como ceguera, parálisis y trastornos severos de personalidad.

“Las muchachitas están consumiendo más los inhalables y las mujeres se intoxican más pronto, porque metabolizan las sustancias más lento por la mayor proporción de grasa que tienen en el cuerpo”, advierte Carmen Fernández Cáceres, directora general de los Centros de Integración Juvenil.

Una sustancia cuyo uso va al alza es el “limpiador de PVC”, que ha superado al pegamento y el thinner.

La mona mata

 

Por su apariencia de niñas, nadie adivinaría el pasado de Amairani y Abril. Tampoco se creería que unas jóvenes de apenas 15 años ya hubieran vivido historias de drogadicción, prostitución y rehabilitación. Menos que dos alumnas de secundaria de la Ciudad de México, que tenían una familia, un hogar, pertenecían a la clase media, entraron al universo de las drogas por un solvente.

“Siempre empiezas con el activo”, aseguró Abril. Después siguió con la mariguana, chochos, cocaína... Los inhalables fueron su primera droga, como pasó con Amairani y también con la mayoría (52 por ciento) de las alumnas de secundaria y preparatoria del DF que reportaron haber consumido alguna en su vida, según el Sistema de Reporte de Información en Drogas 2011, del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente (INPRF).

Bastaron dos años para que las niñas tocaran el fondo. Amairani se vendió en varias ocasiones para conseguir drogas y una vez Abril no supo de sí durante tres días, y cuando al fin recobró la conciencia, apareció toda harapienta y tirada en la calle. Ellas se conocieron en el Centro de Integración Juvenil (CIJ), donde sus familias las internaron para rehabilitarse.

La tendencia de inhalables entre las estudiantes del DF, creció casi cuatro veces en los últimos 20 años. Es un fenómeno nuevo entre adolescentes.

En 2003, por ejemplo, la droga de inicio entre las mujeres no eran los inhalables como ahora, sino la cocaína, apenas 15 por ciento reportaba haber consumido solventes.

Amairani comenzó a inhalar un día que se fue de pinta al parque que está a la vuelta de la secundaria. “Un chavo llevó una lata de activo, sin preguntarnos nos mojó a todos un papel y pues la olí y me gustó”, recordó. Mientras Abril, una mañana también faltó a la escuela, pero para ir al Bosque de Chapultepec y probar las famosas “monas”.

De acuerdo con la misma encuesta sobre drogas del INPRF, que en épocas pasadas mostraba un perfil de usuario sin educación y en situación de calle, ahora señala que siete de cada diez son de nivel socioeconómico medio, y la mayoría estudiantes.

Ciegos, paralíticos o locos

“Al principio se siente bonito y como que yo no sabía mucho sobre todo el daño que te hacía”, contó Abril.

Esta droga que tiene un efecto efímero de embriaguez (de 15 a 40 minutos), deja a la mayor parte de sus usuarios ciegos, paralíticos y locos. Ciegos, porque altera la retina; paralíticos, porque lesiona las células nerviosas centrales, y locos, por los trastornos severos de la personalidad.

“Los solventes disuelven grasa y el cerebro es grasa”, dijo Carmen Fernández Cáceres, directora general de los CIJ.

El cerebro se deteriora muy rápido, al segundo mes. Y los inhalables, además de ciegos, dejan a los consumidores sordos, sin olfato ni gusto. Carcomen prácticamente a todos los sentidos.

“Desgraciadamente las muchachitas están consumiendo más los inhalables y la mujeres se intoxican más pronto, porque metabolizan las sustancias más lento por la mayor proporción de grasa que tienen en el cuerpo”, explicó la directora del CIJ.

Si Abril estaba ansiosa por una “mona”, de consecuencias nada reflexionaba, lo más importante era decidir de qué sabor prefería que le vendieran el tolueno como si de malteadas se tratara. Entre los favoritos de la adolescente estaban: piña colada, chocolate, fresa y mango.

“Nos ha faltado una campaña de medios de comunicación mucho más efectiva, de más impacto para que podamos decir a nuestros jóvenes: ‘la mona mata’”, dijo Juan Pablo Adame, diputado federal panista.

Para destapar cañerías

Entre las funciones de los solventes están: destapar cañerías, aflojar tuercas, disolver pinturas y preparar raticidas.

Las mujeres en comparación con los hombres empiezan un año antes a consumir solventes. Ellas lo hacen en promedio a los 14 y los jóvenes a los 15, documentó el CIJ.

Para los hombres la mariguana es la primera droga mientras para ellas, los inhalables.

Además de que las “monas” ya se volvieron moda, su bajo precio que oscila entre 5 y 35 pesos, otro atractivo para los adolescentes es su fácil acceso.

Amairani, por ejemplo, conseguía una lata de limpiador de PVC en una tlapalería ubicada a unos metros de su casa, a pesar de que la venta está prohibida para menores.

Por este tipo de corrupción, hace unas semanas, Juan Pablo Adame envió una iniciativa a la Cámara de Diputados (avalada por el Instituto Mexicano de Juventud y la Secretaría de Salud) para que a aquellos que vendan solventes a menores paguen de siete a 15 años de cárcel.

“Me da un limpiador de PVC”

Desde 2009, Selene Rodríguez comenzó a notar que en su ferretería ya no llegaban los plomeros, sino los jóvenes a pedir “descaradamente” el limpiador de PVC.

“Es sorprendente ver que una niña súper bien, con mochila, celular y bien vestida entra preguntando a la ferretería: ‘¿vendes limpiador de PVC?’”, reprochó Selene.

También notó que los adolescentes no llegaban a pedir cualquier solvente, sino que preferían drogarse con la lata amarilla. Así que Selene sacó esta presentación de su ferretería y lo sustituyó por otro limpiador de tuberías de botella azul, llamado Siler, que los plomeros continúan comprando sin inconveniente y que los jóvenes simplemente rechazaron.

“Definitivamente no vendemos esa presentación que los adolescentes utilizan como activo para drogarse”, aseguró Selene, quien se considera una excepción en el mercado, pues cree que de mil ferreterías nada más una no ha de vender la lata amarilla.

El activo fue precisamente el inhalable más reportado por los usuarios entrevistados por el Sistema de Reporte de Información en Drogas 2011, con 85 por ciento de las menciones, no el pegamento, ni  el thinner, ni las pinturas, ni el aire comprimido.

Hace unas décadas, cuando en Estados Unidos estaba la tendencia de inhalar con pegamento, las medidas para detener esta moda fueron drásticas: restringir por todos los medios la venta de juguetes para armar o que se usara el cemento… y se cambió al pegamento de tipo Kola Loca, que es más caro y además más difíciles de inhalar porque se evaporan rapidísimo y se aplican en gotitas, relató en una entrevista la ya fallecida en 2006, Rosario Barroso, doctora de la UNAM.

Para entender qué otros factores conducen a los jóvenes a consumir este tipo de drogas, Carmen Fernández, directora del CIJ, lanzó una interrogante: ¿De dónde está saliendo tanto tolueno?

Así que propuso analizar la alta disponibilidad de tolueno que existe en el mercado y tener mayor un control sobre las sustancias que más se consumen.

El fervor y la adicción

Las “monas” no sólo están en “perreos” (bailes de reguetón que simulan la cópula canina), también se encuentran en aulas de secundarias, preparatorias, en las esquinas de las colonias, en el transporte público y en cada celebración de San Judas Tadeo.

El pasado 28 de octubre, por ejemplo, en la fiesta del santo de las causas difíciles, los jóvenes vendían sin recato las “monas” afuera del metro Hidalgo: o mojaban un papel de baño con la lata amarilla de PVC o vaciaban un poco de líquido en botellas de plástico que llevaban sus clientes.

En ese mismo espacio, frente a granaderos y a un  costado de la iglesia de San Hipólito, un grupo de más de 20 jóvenes gritaban: “no le tememos a la policía”.

Y es que el tolueno desinhibe más que el alcohol.  La revista Salud mental, del INPRF, sugiere que el efecto desinhibidor de una botella de ron es hasta 100 veces menor a un inhalable.

“Es un desinhibidor sexual y de agresión”, afirmó la directora del CIJ.

Las porras de los jóvenes que consumen tolueno por mucho dejaron de ser como las típicas goyas de los universitarios; en plena fiesta de San Judas, de repente se escuchó a unos cuantos adolescentes, mujeres incluidas, gritar con vehemencia: “La vamos a violar, la vamos a violar, duro, duro por el culo… pinche vieja puta”.

Lo peor es que esta tendencia de los inhalables tomó por sorpresa desde legisladores, instituciones de salud, educativas y hasta los padres de familia.

La última Encuesta Nacional de Adicciones 2011, todavía no es representativa para mostrar el comportamiento del consumo de solventes en el país. Por lo que algunas autoridades están proponiendo que se hagan encuestas locales en las ciudades que se encontró un mayor problema.

“En algunas delegaciones de la Ciudad de México hay un problema mayúsculo con los inhalables”, aceptó Carlos Tena Tamayo, comisionado Nacional Contra las Adicciones.

Amairani y Abril pertenecen a la delegación Iztapalapa, zona que registra el mayor consumo de solventes en el país, de acuerdo con el CIJ.

Ellas estarán en rehabilitación los próximos tres meses, antes de pensar en pasar una vida con sus familias, amigos o qué escuela elegirán, a sus escasos 15 años, cada uno de sus días están dedicados a repetirse que nada más por hoy no inhalarán.

El sexo débil

Para las mujeres el consumo de inhalables es más dañino por su constitución biológica, de acuerdo con datos de los Centros de Integración Juvenil (CIJ).

Las mujeres tienen mayor cantidad de grasa.

Hay mayor fijación y absorción de los inhalables.

Provoca daños fetales (microcefalia, labio y paladar hendido, dedos en espátula y retraso en el desarrollo intelectual y físico) y aumenta la posibilidad de aborto.

Estigmatización por consumir drogas estando embarazada.



Enfermedades siquiátricas adicionales en ambos géneros

por el uso de solventes.

Trastornos de impulsividad.

Trastornos del estado de ánimo.

Depresión y ansiedad.

Episodios sicóticos.

Esquizofrenia.

Trastorno paranoide.

Trastorno antisocial de la personalidad.

Próxima cita

Del 5 al 7 de diciembre se realizará el Congreso Internacional 2012 denominado Atención de las adicciones en el marco de los derechos humanos, en Cancún, Quintana Roo.

 Manéjese con cuidado

Los Centros de Integración Juvenil alertan sobre el uso de este tipo de soluciones, ya que muchas de ellas son de uso cotidiano en el hogar:

- Gasolina

- Pegamentos

- Pinturas

- Lacas

- Productos comerciales que contienen thinner

- Líquidos para frenos

- Fluidos para encendedores

- Extintores de incendios

- Tintas para zapatos

- Refrigerantes

- Líquidos limpiadores de grasa

- Correctores líquidos

- Barnices

- Quitaesmaltes

- Ceras líquidas

- Aerosoles

- Líquidos inhalables

- Marcadores

El National Institute for Drug Abuse (NIDA, por sus siglas en inglés) clasifica a los inhalables en cuatro grupos:

- Líquidos volátiles (se vaporizan a temperatura ambiente).

- Aerosoles (son rociadores que contienen propulsores y disolventes).

- Gases (engloban anestésicos médicos como éter, cloroformo o productos domésticos como gas propano, butano o refrigerantes).

- Nitritos (poppers, limpiadores de cabezas de video).