Foto: Agencia Reforma   El partido terminó con bromas y poses para fotografías

Inicia con beisbol negociación de paquete económico 2013
Juan Arvizu
El Universal | 10-11-2012 | 20:28
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Distrito Federal— Un partido de beisbol entre funcionarios de la Secretaría de Hacienda y legisladores priístas, en su mayoría, marcó el inicio del ambiente de negociación del paquete económico 2013, en un campo del Sindicato de la Secretaría de Salud, al sur de la Ciudad de México, donde el equipo de Emilio Gamboa ganó por 20 carreras a 11 a la novena de José Antonio Meade.

Agustín Carstens da el “abrazo del oso” a Emilio Gamboa, y con suavidad amistosa, el gobernador del Banco de México, le dice al líder de los senadores del PRI: “Fuiste mi verdugo”.

Es cierto, el priísta Gamboa tuvo en sus manos dos momentos decisivos, y como el juego es el juego, pasó la bola. Fue lo que mejor hizo, y con ello sacó al notable Carstens. De consolación, el legislador yucateco ofrece al grande Chicago Boy: “Me comprometo que cuando vayas a comparecer al Senado, vas a meter puro jonrón”.

Están en el diamante de beisbol del deportivo del Sindicato de la Secretaría de Salud, en el sur de la ciudad de México. Es la cita final de cuatro anuales y consecutivas, en días previos a la presentación del paquete económico.

Los legisladores del PRI han logrado anotar 20 carreras, contra 11 de los “Hacendarios”, una formación de más de 30 funcionarios de la rama económica del gobierno que se va el primero de diciembre. Los mismos que ganaron en julio pasado, en las urnas, han corrido más carreras este sábado en el diamante. El que diga que ha sido la última vez que juegan esos equipos, puede ser que se equivoque.

A dos personas se les echa de menos un rato: al diputado Manlio Fabio Beltrones y al senador Ernesto Cordero, jefes de sus bancadas, en el Congreso. Joel Ayala, líder de la burocracia federal afiliada a la FSTSE, recibe a todos, al juego de beisbol con la crema y nata de la Secretaría de Hacienda.

–Les vamos a ganar–, dice Joel Ayala a José Antonio Meade, con el tono que dicta el juego deportivo.

–Pues, los vamos a auditar... si nos ganan–, bromea el secretario de Hacienda, muy relajado, irreconocible si se compara con el que iba a la Cámara de Diputados a buscar acuerdos para el paquete económico. Este hombre enfundado en un traje al estilo de Baby Ruth, es como un estudiante en fin de semana recreativo.

Gente bonita y de pelea atestigua el juego. Ahí está deslumbrante de minifalda y zapatillas, la luchadora “Estrellita”, y la leyenda viviente, Rubén “El Púas” Olivares, quien ha sido invitado a Nueva York para la próxima ceremonia de ingresos al salón de la Fama del Boxeo.

Un buen rato, Carstens habla largo y tendido con Gamboa. El priísta rema contra la corriente, por sus gestos y ademanes, mientras que el hombre de las decisiones intuitivas para la economía, se muestra escéptico. Se despiden y van a sus posiciones. El senador a la segunda base y el de las finanzas públicas, a la caja de bateo.

Agustín Carstens juega sin uniforme, y le echa ganas de pantalón y camisa de calle. Abanica y luego prende una bola que le da tiempo para emprender carrera a primera base.

Con la pena, pero ahí lo está esperando esa bola triangulada por Gamboa, el mismo que hace menos de cinco minutos, veía como el gobernador del Banco de México “bateaba” sus propuestas.

Simpático, Carstens abre los brazos y mira a Gamboa. El ademán es nítido, quiere decir “¿Qué pasó con lo que acordamos?”, y en esa alegoría de arreglos incumplidos, el político priísta, también abre los brazos, pero al encoger los hombros, la respuesta dice: “Ni modo, no se pudo”.

La suerte repite el sacrificio, y por eso al final del partido, Agustín dirá a Emilio esa frase que en las coordenadas del poder, en las que ambos se desenvuelven, habría tenido significados dramáticos, pero esta tarde tiene ribetes de fiesta. “Fuiste mi verdugo, Emilio”.

Los “Hacendarios” no se inmutan. Son disciplina absoluta, jóvenes, atrás del secretario, los subsecretarios. Primero el de Hacienda, Gerardo Rodríguez Regordosa, luego el de Ingresos, Juan Antonio González Anaya, y el de Egresos, Carlos Treviño Medina. Y cuando siguen los priístas al bat, el “manager” Joel Ayala, sigue en el mismo problema: “¿Dónde está Emilio?”

Hablando por su teléfono celular rojo, chuleando jugadas de unos y otros, abrazando gente, cabildeando la vida.