Chihuahua— El Cañón de Santa Elena, centro turístico y arqueológico que contiene en su territorio fósiles que datan de millones de años, es uno de los espacios olvidados por las autoridades de los tres órdenes de gobierno.
La directora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) Chihuahua, Elsa Rodríguez García, reconoció que pese a ser el Cañón de Santa Elena un parque nacional protegido por el gobierno federal, se ha dado el saqueo del lugar.
Recordó que hasta 1990 era notorio el saqueo de fósiles que se encontraron en ese lugar, motivo por el cual las autoridades federales, estatales y municipales se dieron a la tarea de buscar los mecanismos necesarios para proteger el área.
Ese parque, dijo, fue declarado como zona protegida al inicio de la actual administración federal, con el carácter de monumento natural la región conocida como Río Bravo del Norte, comprendida entre el punto medio del cauce del Río Bravo del Norte.
Precisó que este constituye el límite internacional con Estados Unidos de América y la zona federal de dicho río.
El monumento natural que se declara se localiza en los municipios de Ojinaga y Manuel Benavides, en el estado de Chihuahua.
Destacó que gracias a estas medidas, el turismo en esa región ha tenido auge al grado que permite apoyar la economía de las comunidades aledañas a Manuel Benavides y Ojinaga.
Por su parte, el secretario estatal de Economía, Alberto Chretin, expuso que el saqueo poco o mucho que se puede dar en ese espacio turístico ha sido nulo, dado a que los habitantes de la región, se han convertido en guardianes ecológicos.
Agregó que aunado a esto el estado ha hecho lo suyo al tener brigadas de inspectores estatales que realizan rondines para salvaguardar el patrimonio nacional aprobado por el gobierno federal.