Los lagartos que chapoteaban en el verano, se convirtieron en piedra. Los elegantes edificios se llenaron de polvo y aquel cine donde desfilaban las estrellas cerró sus puertas. Del otro lado de la frontera los vagabundos se apropiaron del iluminado corredor que incluso llamaban ‘Las Vegas Mexicano’. Los grandes centros nocturnos se convirtieron en lugares viciosos y los famosos se fueron sin decir adiós.
Así han visto el paso del tiempo en esta frontera quienes han vivido aquí por más de 50 años. Algunos, como Lázaro Meza, un anciano de 75 años, que incluso viajaron desde California para acoger a Ciudad Juárez y El Paso como su hogar.
“Me gustaba mucho esta frontera. Tenía mucha vida y siempre había algo qué hacer”, recuerda. Ahora, Lázaro junto a miles de fronterizos se encuentran expectantes de la remodelación que ha comenzado en el centro de ambas ciudades.
“Juárez y El Paso han cambiado mucho. Casi todo para mal. Ahora hay muchos edificios solos aquí (en el centro de El Paso) y en Juárez parecen campos de béisbol los lugares todos demolidos”, dice.
Pero tiene la esperanza de que una vez se termine la remodelación, ambos centros vuelvan a revivir sus recuerdos.
“Estoy esperanzado, porque creo que la remodelación me va a traer recuerdos de cómo era la vida aquí antes”, comenta Lázaro sentado en una banca frente a la Plaza San Jacinto. “La Plaza de los Lagartos”, como la llaman los residentes.
Y es que a raíz del crecimiento de ambas urbes en los años 90’s, ocasionado principalmente por los tratados de libre comercio y, más adelante, por el cierre virtual de las fronteras, el centro de Ciudad Juárez y el de El Paso fueron prácticamente abandonados.
Los negocios se fueron estableciendo conforme se habitaban las zonas. Fort Bliss abrió plazas y parques, el Noreste de El Paso abrió cada vez más bares y restaurantes cerca de las nuevas viviendas. En Ciudad Juárez, los complejos habitacionales poblaron el sur y ahí se engendró toda una nueva zona comercial.
Ahora el plan es revivir el turismo en ambas ciudades, trayendo de vuelta lugares ícono como el Plaza Theater, el Hotel Plaza, y poblar de nueva cuenta los edificios que rodean la Plaza San Jacinto.
En Ciudad Juárez la cosa es más complicada. Reubicar a los vendedores ambulantes, centros de prostitución ilegal, y ‘picaderos’ (lugares de venta de droga) es la primera fase del proyecto. La segunda es derrumbar los acabados edificios antiguos, construir nuevos y generar una actividad comercial que invite a locales y extranjeros.
Los primeros pasos ya han comenzado. El año pasado se inició la remodelación de la Plaza San Jacinto. Se trató de diseños, en su mayoría de tipo modernista y, luego de un furioso debate, se acordó respetar la escultura de Los Lagartos.
Bajo la misma primicia –la del turismo- recientemente se aprobó que los sábados los parquímetros fueran gratuitos y las cuotas por peaje en los puentes internacionales sean de apenas 25 céntimos.
Para contrarrestar el hecho de que hay muchos edificios históricos que permanecen vacíos se propone enfocarse en renovar y rentar las plantas altas de los inmuebles para atraer a nuevos habitantes lo que a su vez atraería a más comercios.
“Esto cubriría las necesidades de vivienda de la ciudad y así no seria necesario tener que anexar desarrollos urbanos que estén fuera de los límites del municipio”, dijo Jason King, director del plan de renovación.
De acuerdo a Carlos Gallinar, director del plan para el Municipio, uno de los proyectos que se llevarán a cabo en los próximos meses será la construcción de una plaza en el edificio Union Depot.
También se propone la construcción a futuro de una arena o estadio para eventos con capacidad de hasta 18 mil personas pero aún no se determina su ubicación exacta; otro de los proyectos es la reconstrucción de la actual Presidencia Municipal.
“La presidencia es alta y tiene un estilo espacial pero está rodeada de estacionamiento; la gente que trabaja aquí no sale porque es difícil cruzar tanto asfalto”, dijo King.
El plan propone reconstruir la Presidencia en tres posibles estilos, uno inspirado en las misiones españolas, otro estilo neoclásico y el tercero más moderno, pero el objetivo es que su trasformación sirva como catalizador para el desarrollo de las áreas cercanas.
“La Presidencia se movería para que este enfrente de la calle y el estacionamiento estaría debajo o escondido detrás del edificio, esto ayudaría a que la gente salga al Centro a comer”, agregó King.