Seattle— Golden Tate realizó un bloqueo contra Sean Lee que dejó al corpulento apoyador de Dallas contra el suelo y sus zapatos en el aire.
Los Halcones Marinos de Seattle no sólo vencieron a los Vaqueros ayer. Barrieron con ellos físicamente.
Marshawn Lynch acarreó para 122 yardas y un touchdown de 3 yardas en el último periodo, los equipos especiales de Seattle realizaron dos enormes jugadas en el primer cuarto que condujeron a 10 puntos, y los Halcones Marinos vencieron a los Vaqueros 27-7 ayer.
Lynch podría ser la personificación del estilo con el que buscan jugar los Halcones Marinos. Y les vino como anillo al dedo, acarreando para 104 yardas en la segunda mitad y terminando con 26 avances. Pero ese tipo de actuaciones llegaron más allá de Lynch. El ala cerrada de Dallas Jason Witten, mientras atrapaba pases en la zona media, fue derribado por jugadores como el profundo de Seattle Kam Chancellor y el apoyador K.J. Wright.
Y luego estuvo Tate. El receptor que se perdió del primer encuentro de la temporada la semana pasada en Arizona debido a una lesión de rodilla noqueó a Lee con un bloqueo que no fue marcado pero podría recibir una multa.
Aun así, algo quedó muy en claro: los Halcones Marinos no son blandos.
Antes de que Seattle pudiera empezar a dar fuertes golpes, alcanzó una delantera de 10-0 en menos de 5 minutos. Michael Robinson forzó a Felix Jones a cometer un fumble en el primer kickoff, lo cual condujo a un corto gol de campo, y Malcolm Smith bloqueó un despeje de Chris Jones, el cual fue retornado por Jeron Johnson para una anotación, dando a Seattle ventaja temprana.
La producción de esos 10 puntos era todo lo que necesitaban los Halcones Marinos.
El novato Russell Wilson lanzó para 151 yardas en su primera victoria de la NFL, dirigiendo una serie para anotación de 90 yardas en el tercer periodo, cerrada por un tiro para touchdown de 22 yardas a Anthony McCoy para dar a Seattle una delantera de 20-7.
Tony Romo lanzó un pase de anotación de 22 yardas a Miles Austin en el segundo cuarto, pero esa fue la única ofensiva sostenida que los Vaqueros pudieron montar contra la sólida defensa de los Halcones Marinos.