Juarenses víctimas de la llamada “guerra contra el narco” emprendida por el presidente Felipe Calderón, consideran que aunque la versión oficial y las estadísticas mencionen un descenso en los asesinatos, todavía ven “difícil” el regresar a México, en particular a la vecina ciudad.
Sus casos poseen el común denominador de que escaparon no sólo en búsqueda de mayor tranquilidad, sino porque vieron cómo sus familiares fueron asesinados o porque fueron amenazados de muerte.
Se trata de activistas sociales, empresarios, jóvenes estudiantes y hasta comunicadores que ahora se reinventan en una nación extraña, a pesar de estar a unos cuantos pies del Río Grande.
“Ahora vemos con más claridad que nuestro lugar será en otro país y no en el nuestro. Nos toca ahora comenzar a trabajar para construir una vida en Estados Unidos y a empezar a ver este país como más propio”, dice Saúl Reyes.
El entrevistado pertenece a una familia que ha visto morir a seis de sus integrantes a manos de supuestos narcotraficantes en sólo cuatro años, y quien recientemente recibió el asilo político en El Paso, es el ejemplo del sentir de sus colegas.
“La esperanza que teníamos de algo positivo en México se vino abajo desde que la elección se llevó con poca claridad”, considera, en referencia al triunfo de Enrique Peña Nieto en las elecciones del pasado 1 de julio.
Reyes es de los pocos que han recibido el asilo político. En El Paso existen cerca de 40 personas más que se encuentran aquí esperando obtener este estatus legal, que les permitiría trabajar y residir sin problemas en EU. En su mayoría son activistas, familias completas y periodistas. En los últimos tres años se estima que unas 230 mil personas huyeron de Ciudad Juárez, la mitad de estas a EU.
Cipriana Jurado, una activista que luchó por los derechos de los empleados de maquila, no espera que haya cambios significativos en el nuevo sexenio, ya que considera que habrá políticas similares a las de Calderón. “Mi mayor anhelo es regresar a mi casa con mi familia y mis amigos, pero desgraciadamente tendré que esperar otros seis años”, dice resignada.
Por ahora, los mexicanos exiliados seguirán de cerca el sexenio de un nuevo presidente de quien antes incluso de comenzar su gobierno ya han perdido la esperanza. “Seguiremos luchando por México desde aquí y apoyando a los mexicanos que aún están trabajando allá”, agrega Jurado.
Por otra parte, el periodista Emilio Gutiérrez sigue en la incertidumbre de su situación legal, ya que no ha recibido respuesta del gobierno norteamericano sobre su petición de refugio político.
El reportero fue amenazado de muerte mientras laboraba para esta casa editora en el estado de Chihuahua. Afirma que de no recibir el asilo, buscará refugio Nicaragua, Argentina, “donde se pueda”.
“Si algún día nos latía el corazón de que podíamos regresar, ahorita esta descartado”, concluye. (Luis Chaparro/ El Diario de El Paso)