A redimirse
Associated Press | 15-09-2012 | 22:36
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Seattle— Han pasado casi seis años, pero Tony Romo aún no puede dejar atrás el momento.

A pesar de todo lo que ha hecho para probar ser un mariscal de élite, continúa presente la imagen de Romo dejando caer un saque en un intento de gol de campo largo a finales de un partido de playoffs de la NFC contra Seattle en el 2006 que costó la victoria a los Vaqueros.

“Obviamente ésa fue una jugada devastadora”, recordó el ala cerrada de los Vaqueros Jason Witten. “No sé si uno pueda llegar a olvidar eso pero pasó hace mucho tiempo. Y creo que mucho de lo que pasó ese año, al año siguiente influye en lo que uno tiene, lo forma a uno para esos momentos ahora.

“Cada jugador de esta Liga que ha tenido algún éxito, ve en retrospectiva las experiencias que le permitieron llegar hasta este punto. Para Tony, para todos nosotros, se trata de una jugada, de una temporada, que siempre recordaremos. Con suerte, somos mejores debido a esas situaciones”.

Esa falla registrada en la primera etapa de la carrera de Romo como mariscal titular en Dallas se convierte la presente semana en un recuerdo fresco y en parte de la conversación a raíz de que los Vaqueros (1-0) hagan hoy su primera visita a Seattle desde aquel partido de playoffs para enfrentar a los Halcones Marinos (0-1).

Estando a punto de llevar a Dallas al Super Bowl, desde aquel primer juego de playoffs en su carrera Romo ha hecho mucho. Es considerado uno de los mejores mariscales de la NFL. Le ha dado a Dallas un par de títulos divisionales. Inclusive puso fin a la ausencia de victorias durante más de 10 años que Dallas tenía en playoffs logrando una victoria rotunda como comodín en el 2009.

Pero hasta que Romo dé un campeonato a los Vaqueros, su metida de pata en Seattle continuará siendo una parte de su currículum que pocos olvidan.

“Creo que simplemente es una de esas situaciones donde uno lo tomó como fue, una derrota decepcionante, la cual en ese entonces fue muy difícil. Lo que uno hace es mejorar. Se pone otra vez a trabajar, baja la cabeza y se recupera”, dijo Romo. “Ha habido varios momentos y ocasiones en la carrera de uno como atleta que puede ver y decir que las tomó como motivación y lo han ayudado mucho”.

El momento parecía muy sencillo para Romo en esa anoche de enero del 2007. Con su equipo abajo 21-20, Romo condujo a los Vaqueros desde su yarda 28 hasta la dos de Seattle, y tuvo ante sí una cuarta y una cuando quedaban 1:19 en el reloj. Lo que faltaba era un fácil gol de campo para Martin Gramatica y un boleto a la segunda ronda de los playoffs.

El saque estuvo bien. Romo simplemente dejó caer el ovoide mientras lo colocaba en posición. Pronto lo levantó y parecía rumbo a acarrear para un touchdown, sólo para que Jordan Babineaux le diera un traspié desde atrás cuando faltaba poco para una primera oportunidad y la zona de anotaciones.

“Fue algo absurdo y, en ese momento, no parecía importar mucho hasta que tuvimos la oportunidad de darnos cuenta de sus consecuencias”, dijo el propietario de los Vaqueros Jerry Jones.

“No puedo sentir compasión por mi contrincante. No es un deporte de compasión”, dijo el apoyador de Seattle Leroy Hill, uno de los Halcones Marinos que siguen en la alineación que participó en aquel juego de playoffs. “Está progresando, está haciendo pases. La semana pasada lo vimos haciendo grandes pases contra los campeones mundiales. Sigue siendo un mariscal de primera clase”.

Romo trae a los Vaqueros a Seattle tras un receso de 10 días después de la victoria 24-17 con que Dallas superó a los Gigantes de Nueva York al inicio de la temporada.