'Villas de Salvárcar ha mejorado, pero falta mucho qué hacer'
R. Gallegos/A. Rebolledo
El Diario | 04-09-2012 | 01:04
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El presidente Felipe Calderón Hinojosa se refirió a Ciudad Juárez en un mensaje con motivo de su sexto y último informe de gobierno, señalando que esta localidad, que llegó a ser considerada la ciudad más violenta del mundo, ahora registra una disminución de 77 por ciento en homicidios y afirmó que los juarenses han comenzado a recuperar las calles de su ciudad.

También mencionó a Villas del Salvárcar –una colonia del suroriente, donde en enero de 2010 un comando mató a 15 personas, la mayoría jóvenes estudiantes– la cual, dijo, pasó de ser un espacio de referencia de muerte a un símbolo de vida y esperanza.

Indicó que ante esa tragedia se crearon instalaciones deportivas, donde cientos de personas conviven y practican deportes, “es la semilla del nuevo Juárez y del nuevo México”.

En el mensaje que dirigió a la nación desde el Palacio Nacional, Calderón comentó que en esta ciudad, con ‘Todos Somos Juárez’ se alcanzó la cobertura universal del salud, se otorgaron miles de becas a jóvenes, más espacios educativos, entre otras cosas.

No obstante, quienes viven en este entorno, afirman que aunque con la unidad deportiva cambió el entorno social, a Villas de Salvárcar le falta lo prioritario para disminuir al mínimo las manifestaciones delictivas: que la Policía Municipal vigile con frecuencia y que se intensifiquen las medidas preventivas en materia de seguridad.

Así lo aseguraron vecinos del fraccionamiento donde en 2010 se registró la masacre de estudiantes del Cbtis 128 y que a la postre derivó en la edificación de una de las unidades deportivas públicas más completas de la ciudad. No obstante, señalaron, la unidad deportiva, el centro comunitario, la biblioteca y la guardería no fueron la panacea, pues derivado de la proliferación de recicladoras donde se compran metales de desecho, se han incrementado también los robos menores a domicilios y la sustracción de autopartes.

Unas de estas recicladoras, en busca de la preferencia de los vecinos en la zona, organiza rifas de electrodomésticos cada semana. Para participar, por cada operación los vendedores “del kilo” deben presentar su nota.

Deysi García recién cumplió un año como residente en Villas de Salvárcar. Asegura que el campo deportivo se ha convertido en el punto de convergencia de adolescentes y niños, pero la falta de patrullaje impide que se recupere la seguridad en las calles, donde continúan los robos a casas habitación.

“La inseguridad es casi imperceptible, pero aún hay jóvenes que están dedicados al robo. Al menos ya no se presenta lo que antes se decía de la colonia: ejecuciones y homicidios por dondequiera”, apuntó.

Sergio López Hipólito, de 11 años de edad, asegura que la unidad deportiva mejoró el entorno en el fraccionamiento, los niños acuden casi todos los días, “pero todavía hay malandros, aunque ya no jugamos en las calles”, subrayó.

Jaciel Beltrán, uno de los encargados de la seguridad y la administración de la unidad deportiva, señaló que poco a poco los delincuentes del fraccionamiento se han adherido a las actividades deportivas, abandonando vicios y malas costumbres, “pero aún nos falta por convocar a más jóvenes para dejar a la colonia libre de maleantes”.

José María Ricalde, empleado de la industria maquiladora, arribó a Villas de Salvárcar hace dos meses procedente de Guanajuato.

Asegura que cuando llegó se imaginaba una colonia diferente tras enterarse que ahí se había registrado la masacre de estudiantes.

“Pero todos los días se puede caminar sin problemas por la calle. Es seguro excepto porque es común que se roben las baterías de los automóviles y objetos que se olvidan en el exterior de las casas”, precisó.

No obstante, Eloísa Díaz salió de su casa a petición expresa del reportero de El Diario, para avisarle que había dejado el portaequipaje de su camioneta abierto.

“Tiene abierta como 40 minutos. Olvidé cerrarla. Esta situación forma parte de las cosas que han cambiado en la colonia pues antes no podía suceder esto porque se perdía desde un objeto del interior hasta el vehículo mismo. Ha mejorado el entorno pero todavía nos falta resolver algunos aspectos de seguridad, como el patrullaje continuo para evitar robos menores”, comentó.