Ciudad de México— En Estados Unidos han sido detenidos ex policías mexicanos de diferentes niveles que trabajan para cárteles, algunos de los cuales están colaborando con las autoridades y en sus declaraciones afirman que consideraban ese territorio como seguro para operar en ambos países, revela información del Departamento de Justicia.
El caso más reciente se registro el pasado 3 de agosto, cuando en Texas fue detenido Marcelo Aguirre, un ex policía federal que declaró ser miembro de “Los Zetas” y contaba en su casa con equipo táctico, armas, más de cuatro mil cartuchos y otros artículos sin tener permiso alguno para adquirirlos.
“Algunos de los ex policías ingresaron a Estados Unidos con visa de turista, otros no tienen ningún tipo de permiso, y tras establecerse con casa, auto e incluso familia comenzaron a tejer una red de protección o de logística para algún cártel mexicano. No es el caso de todos, algunos huyen por amenazas”, explicó un vocero de la Agencia Antidrogas (DEA, por sus siglas en inglés).
En los últimos dos años se ha ubicado a California, Nuevo México, Arizona, Texas, Arkansas, Chicago, Nueva Jersey y Nueva York, entre otros, como lugares a donde los ex policías mexicanos han arribado y están operando para cárteles del narcotráfico, y provienen de corporaciones municipales, estatales y federales, señaló.
“Las investigaciones sobre el tema se mantienen en curso”, agregó el vocero de la agencia estadounidense.
El caso de Marcelo Aguirre es el más reciente, cuya detención se realizó en el condado de Caldwell, en Texas, y se le encontraron 56 armas, de las cuales 31 eran cortas y 25 largas, entre ellas cuatro rifles M4, un AK-47 y dos rifles SKS, así como una pistola Mac 10 semiautomática. Desde el año pasado, Barry McCaffrey, ex zar antidrogas, alertó que Texas se estaba convirtiendo en un refugio para las organizaciones del crimen organizado mexicano.