Vagan en EU 170 mil caballos abandonados
New York Times | 18-08-2012 | 22:15
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Aztec, NM— La tierra está seca, los campos se marchitan y miles de los caballos de la nación están siendo dejados a su suerte en la reseca pradera, abandonados por la gente que ya no puede alimentarlos.

Han estado cayendo muertos en la reservación Navajo del suroeste, donde vecinos luchan con otros vecinos y el ganado por el agua, un inherente y escaso recurso en las tierras tribales. A los caballos se les ha encontrado tambaleándose a través de parques estatales en Missouri, en patios y al lado de caminos rurales en Illinois, y entre manadas de ranchos ganaderos en Texas a los cuales no pertenecen.

Algunos son llevados a granjas de rescate o casas hogar —lugares que también se han visto presionados por la peor sequía que la nación ha sufrido en medio siglo, la cual ha hecho que los precios de los granos y la alfalfa, necesarios para alimentar a los animales, lleguen a niveles inalcanzables para muchas familias que ya de por sí han estado batallando con la apretada economía.

Aún así la sequía no da tregua. La más reciente evaluación federal dice que partes de por lo menos 33 estados, la mayoría de estos en el oeste y Oeste Medio, están experimentando condiciones de sequía realmente severas. Está afectando el 87 por ciento de las tierras dedicadas al cultivo del maíz, 63 por ciento de las tierras para la alfalfa y 72 por ciento de las tierras utilizadas por el ganado.

Con los niveles del agua en declive, los campos se están llenando de costras y cuarteaduras, los arroyos están completamente secos. Los ojos de agua primeramente se encojen, luego desaparecen. Y docenas de incendios forestales están consumiendo los bosques y las praderas a lo largo del oeste. Mientras cifras precisas son difíciles de conseguir, estimaciones aproximadas de la Coalición de Caballos Abandonados, una alianza de organizaciones equinas de Washington, da una cifra de caballos abandonados —aquellos dejados por sus dueños por cualesquiera sean las razones— en 170 mil a 180 mil a nivel nacional, dijo Ericka Caslin, la directora del grupo.

Sin embargo, podría haber muchos más. Los Navajos, por ejemplo no llevan un conteo del número de caballos salvajes en sus tierras; un esfuerzo de 2 millones de dólares para contarlos y acorralarlos a todos fue vetado por el presidente de la tribu debido al costo.

Aquí, es esta pequeña zona de una ciudad al norte de Nuevo México, justo a la afueras del territorio Navajo, Debbie Coburn ha estado batiéndose para enlistar a voluntarios y recaudar dinero para alimentar, bañar y cuidar al triple del número de los caballos abandonados que ella tenía en su granja de rescate, Refugio Equino Four Corners, en comparación al año pasado.

Ella se levanta casi todos los días para encontrar mensajes en su computadora de gente cuyos caballos necesitan de ayuda desesperadamente. Recientemente una mañana, una mujer que escribía en nombre de sus padres mayores, quienes viven justo a las afueras de Albuquerque decía, “Se las han ingeniado cada semana para comprar una paca de alfalfa para su caballo, pero simplemente ya no pueden hacerlo”.

De 8 a 12 dólares por una paca de aproximadamente 60 libras, lo suficiente para alimentar a un caballo para montar por quizás tres días, la alfalfa cuesta cinco veces más de lo que costaba hace 10 años, dijo Coburn. La anémica cosecha de este verano ha hecho que los ganaderos, grandes y pequeños de ciudades cercanas y también de otros estados, compitan por un suministro limitado. Y como regla general, el precio de la alfalfa sube en los meses fríos, se duplicó el invierno pasado, cuando los efectos devastadores de la sequía comenzaron a hacerse presentes por primera vez.

“Este invierno, hablando llanamente, me tiene muy asustada”, dijo Coburn mientras caminaba por los corrales donde tienen a los caballos, algunos en pesebres improvisados encerrados no con rejas de metal, sino con alambrado electrificado. (Los caballos han llegado antes de que ella pudiera preparar un espacio para ellos.)

“En este momento”, agregó, “es muy tarde para que la lluvia por sí sola pueda resolver nuestros problemas”.

Tony Pecho, el presidente del Refugio para Caballos de Illinois, del condado de Will, a unas 50 millas al sur de Chicago, ha estado intentando que los caballos sean adoptados directamente de los hogares de las personas que llaman para decir que ya no pueden mantenerlos. No hay dinero para llevarlos a todos a su granja, dijo. Y mientras las llamadas por caballos abandonados eran poco usuales en años pasados, este año son las más frecuentes, dijo, algunas veces llegan de lugares que se encuentran a cuatro horas de distancia.

Pecho ha estado pidiendo donativos de dinero y de alfalfa por medio de Facebook. El sábado, Connie Hendrix, la presidente de Refugio y Santuario para Caballos Forget-Me-Not de Missouri en Linn Creek, llevará a cabo una subasta social de helados y pays para recaudar fondos en una iglesia, luego hará un torneo de golf y una subasta silenciosa el mes entrante, únicamente para alimentar a los caballos que ya tiene.

La semana pasada, Hendrix recogió una yegua corriendo en el bosque por detrás de una subdivisión en una ciudad que se encuentra a 120 millas al sur de su centro de rescate, sedienta mal nutrida y con un ojo lastimado. El lunes, ella dijo que recibió una llamada de un agente del sheriff para preguntar si podía aceptar a siete escuálidos caballos, tres de los cuales pertenecían a alguien que se encontraba desempleado y los otros cuatro eran de un hombre ya mayor discapacitado. Ninguno de los dueños podía alimentar a los animales, dijo Hendrix

Ella no esta segura si podrá hacerlo tampoco.

“No sé si podremos encontrar alfalfa o si podremos recibir a tantos”, dijo. Hay muy poca lógica en el mercado de la alfalfa. El refugio de Hendrix obtiene su alfalfa de Tennessee, mientras el refugio en Illinois la trae del norte de Wisconsin. Jennefer Williams, la directora ejecutiva de la Sociedad Humanitaria Equina de Bluebonnet, una red de casas hogar para caballos en Texas, dice que ella obtiene la alfalfa de donde puede.

Coburn dijo que aún podía conseguir alfalfa para sus caballos en Nuevo México, pero la competencia con los ganaderos de otros estados es muy dura. Grandes camiones que llegan vacíos se van llenos hasta el tope con dirección a lugares como Texas y Kentucky.

“Mi reto ahora es poder almacenar cuantas pacas me sean posibles”, dijo, “pero eso es duro cuando eres un competidor pequeño”.