Jóvenes urbanos, en busca de su identidad
Romeo Valentín Arellanes
Notimex | 13-08-2012 | 01:27
Imprimir Nota
Enviar Nota
 
Distrito Federal— Son visibles en los lugares públicos. Resaltan entre la multitud por sus vestimentas y peinados; son jóvenes que rechazan lo convencional y se reafirman a sí mismos en la compañía de sus pares, crean lenguajes propios que a veces vuelven arte, pero sus valores transgresores suelen provocar rechazo, burlas, prejuicios y hasta violencia en el peor de los casos.

Hay reguetoneros, punks, rudeboys, emos, hipsters, colombias, metaleros, darks, rastas, tribaleros, otakus, cholos, rockeros a secas, rockeros urbanos, rockabileros, hiphoperos, skinheads neofascistas, skinheads antifascistas, mirreyes, frikis y una gran lista de etcéteras con cuantas ramificaciones e hibridaciones se puedan ocurrir.

Suelen mostrar rechazo abierto con las generaciones que los precedieron, y a su vez esas generaciones suelen minimizar y rechazar los nuevos valores que no comprenden.

Pero la existencia de estos movimientos o colectivos juveniles va más allá de la inevitable brecha generacional, porque su justificación es la búsqueda de una identidad y de un sentido de pertenencia a partir de afinidades musicales, actividades, forma de vestir o de ver la vida, y en ese camino marcan diferencia tanto con generaciones previas como con sus contemporáneos.

Coloquialmente se les conoce como tribus urbanas y se atribuye al sociólogo francés Michel Maffesoli el cuño y expansión del término en su connotación actual; pero este investigador de lo cotidiano que declara el fin de la era moderna, no se refiere únicamente a la existencia de movimientos o grupos juveniles en su obra.

De hecho, en su libro “El tiempo de las tribus”, asegura que las sociedades postmodernas en general –y no sólo los jóvenes– se han fragmentado en “tribus” que abarcan todos los ámbitos de la vida cotidiana y que todos pertenecemos a varias de ellas y tomamos decisiones de vida en función de ellas, movidos más por los sentimientos de pertenencia que por la razón.

Por ello usar el término “tribus urbanas” para referirse únicamente a los movimientos e identidades juveniles puede adquirir un sentido peyorativo y más que servir para describirlos abona a su común estigmatización, asegura el antropólogo Alfredo Nateras, del Seminario de Investigación en Juventud de la Universidad Nacional Autónoma de México.

A su vez el psicólogo social Alejandro Zuvire Cabello, del Instituto de Psicología Clínica y Social afirma que estas formas de socialización son naturales y no deben satanizarse; a lo que Nateras agrega por separado que ante la crisis de la familia como institución estos grupos cumplen funciones materiales y simbólicas de cuidado y solidaridad que la familia dejó de cubrir.

Las más representativas

Hasta 2010, en el país había 36.2 millones de jóvenes –oficialmente se considera joven a quien tiene entre 12 y 29 años– y 27. 4 millones de ellos tenía entre 12 y 24 años, que es la edad promedio de las personas que se adhieren a alguno de estos movimientos o colectivos, pero de acuerdo con el Seminario de Investigación en Juventud de la UNAM no hay cifras precisas ni censos sobre el número de integrantes de estas agrupaciones.

Las originarias

Cholos— Su identidad se reafirma en torno a la mexicanidad y a cuestiones raciales, pues originalmente son descendientes de mexicanos que viven en Estados Unidos, en ese sentido son herederos de los pachucos y el movimiento chicano. Se encuentran principalmente en el sur de Estados Unidos y el norte de México aunque también hay en Nezahualcóyotl, Ecatepec e Iztapalapa en el centro del país. Su aspecto clásico es un paliacate en la cabeza, camisolas de cuadros abotonadas únicamente de la parte del cuello y pantalones muy holgados.

Los colombias— Pertenecen a las colonias y barrios populares de Monterrey, Nuevo León y su identidad se reafirma en su gusto por bailar cumbia vallenata y cumbia sonidera, de ahí que su denominación haga referencia a Colombia, país de origen de la cumbia. Su vestimenta de pantalones aguados, tenis, paliacates y playeras ajustadas.

Tribaleros— El tribal guarachero es un género musical reciente que básicamente es el ritmo de guaracha y de cumbia interpretado con tornamesas y cajas de ritmos lo que le da un sonido singular que se baila en discotecas. Los que se identifican con el tribal destacan por su aspecto de “norteño futurista”; utilizan sombreros texanos, camisas a cuadros de colores brillantes, enormes hebillas en el cinturón, pantalones ajustados y lo más notorio: botas vaqueras con puntas exageradamente largas que suelen brillar en la oscuridad.

Rockeros urbanos— El rock urbano es la versión mexicana del rock clásico. Su singularidad radica en que se canta en español, que no ha perdido la estructura de blues y que sus temáticas tratan sobre los problemas cotidianos de los barrios populares de la ciudad.