En secreto, alista China transición política
AFP | 13-08-2012 | 00:14
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Beidaihe— En la estación balnearia china de Beidaihe, con sus playas repletas de turistas, solo una mayor cantidad de policías señala la presencia en el lugar de los máximos dirigentes comunistas, reunidos para preparar la próxima y crucial transición política.

Las conversaciones anuales de Beidaihe no existen oficialmente, pero la prensa estatal informó recientemente que varios dirigentes se trasladaron a esta ciudad costera, situada a 285 kilómetros de Beijing.

Pero este año las discusiones en Beidaihe revisten una importancia especial: en octubre se llevará a cabo el XVIII Congreso del Partido Comunista chino (80 millones de miembros) que verá la llegada de una nueva generación de dirigentes.

El vice presidente Xi Jinping será muy probablemente el sucesor del presidente Hu Jintao, y el vice primer ministro Li Keqiang el del primer ministro Wen Jiabao. Ellos deben ser los únicos jerarcas mantenidos en el Comité permanente del Buró político, el meollo del poder en China.

La sucesión está abierta para los otros siete puestos, siempre y cuando este Comité permanente siga contando con nueve miembros, lo cual no es seguro, ya que importantes rumores hablan de una remodelación a siete.

Por otra parte, los dirigentes comunistas deben lidiar con las consecuencias de uno de los peores escándalos que ha golpeado al Partido desde hace décadas: la caída de Bo Xilai, el ambicioso ex secretario general de la megalópolis de Chongqing, cuya esposa reconoció esta semana ante un tribunal que había asesinado a un empresario británico.

Los habitantes de Beidaihe contaron a la AFP que habían notado en los últimos días un aumento de la seguridad, con carreteras cerradas y controles de policía a las personas que llegan a la ciudad en automóviles o en tren.

Según los analistas, Beidaihe es el lugar donde los ex dirigentes del Partido, actualmente retirados, ejercen su influencia. Entre ellos el ex presidente Jiang Zemin, quien tiene fama de conservar el brazo largo, con una voluntad de pesar en el proceso de transición del liderato.

La prensa china, controlada por el Estado, no tiene derecho a informar sobre la pugna entre los principales dirigentes del país, y los turistas parecen bastante indiferentes a las actuales intrigas políticas.

“Prefiero no pensar en política”, confiesa un sexagenario llamado Lu, aún chorreando agua tras salir del mar. “Me interesan más los Juegos Olímpicos”, confiesa.


 

>>elias.anchieta:
Algo que hay que reconocerles a los chinos comunistas que se ahorran miles de millones que los paises occidentales o no comunistas gastan en las largas, tediosas, mentirosas, estupidas y costosas campañas presidenciales. Cuanto no se haria en nuestros paises si se ahorrara todo ese dinero, ya se que no faltara alguno que por ahi diga que la democracia es cara, tan es asi, que miles de millones de personas de paises no comunistas libremente vivien por ahi debajo de los puentes o donde se les oscurece. Bendita libertad, que puedes dar de comer a un hambriento si te da la gana y si no, puedes dejarlo morir de hambre y no tendrias por que tener cargos de conciencia.