Poder aéreo de Asad imposibilita victoria a rebeldes
Agencias | 13-08-2012 | 00:11
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Azaz— El cañón de una ametralladora, a la que llaman douchka, sobresale por encima del techo de la cabina de una furgoneta aparcada junto al cementerio de Tel Rifat, 43 kilómetros al norte de Alepo.

Un grupo de rebeldes, arremolinado alrededor de la douchka, llora la muerte en la batalla de Alepo de otro miliciano, el que apretaba el gatillo, Yahia Bahyat.

Dicen los rebeldes sirios que con estas ametralladoras, montadas en la parte trasera de sus vehículos, apuntan al cielo a ver si cazan algo.

El martilleo de los aviones de combate y helicópteros del Ejército regular contra los frentes abiertos en los barrios del sur de Alepo, entre ellos el enclave de Saladino, ha demostrado que los rebeldes no tienen arma alguna para enfrentarse a lo que cae del cielo.

Munición hay, como indica Abu Usama, responsable en Azaz para el ELS de administrar los arsenales (también de comida) de los rebeldes. Pero faltan armas potentes.

“Necesitamos misiles antiaéreos para atacar a la aviación militar”, explica Abu Usama, de 67 años, desde un centro logístico secreto situado cerca de la frontera turca. ¿Cuántos? “10, 20, 30, 40, 50… los que sean”, responde. “Si los consiguiéramos tendríamos la victoria”, asegura.