Jesús Ortiz sale de su casa por las mañanas como cualquier otro joven de 25 años que va a la universidad y luego al trabajo. Pero no sin antes despedirse de sus padres que duermen en el cuarto de al lado.
Ortiz forma parte del 28 por ciento de los residentes de El Paso de entre 20 y 34 años que, a pesar de poseer un empleo, aún viven en casa de sus padres, una tendencia cada vez más común en el país.
De acuerdo a un reporte realizado por un profesor de la Universidad Estatal de Ohio, El Paso se ubica en el lugar número 8 de las ciudades con mayor población joven-adulta que reside en la casa paterna.
Para ninguno de los tres integrantes de la familia Ortiz –papá, mamá y Jesús– el hecho de que el hijo aún viva ahí representa un problema. Viven en una casa con tres amplias recámaras, dos salas, cocina y un patio, en una zona residencial del Oeste.
La incertidumbre laboral es la causa que Jesús esté “frustrado” y continúe en casa de sus papás y ellos “un poquito apurados”.
“No tengo problema de estar con mis padres. Son personas muy alivianadas que no les preocupa a la hora que llegue el fin de semana o no les molesta si estoy con mis amigos aquí”, cuenta ‘Chuy’ como le dicen cuates y familiares.
“Lo que si me tiene frustrado es que no se cuánto voy a durar en mi trabajo, porque es temporal y así no me puedo embarcar a rentar un apartamento”.
Jesús trabaja en una encuestadora por teléfono en el Oeste. Dice que es el único empleo que logró acomodar a su horario universitario y que le deja algo de dinero para sus gastos personales.
“La verdad no gano lo suficiente como para apoyar a mis padres con los gastos de la casa. Apenas me alcanza para mi ropa y la semana, incluyendo la gasolina que está bien cara”.
Para sus padres, Jesús y Elvira, las costumbres y a veces “extraños” horarios de su hijo no son un inconveniente, pero creen que un trabajo estable podría ayudarle en su carrera universitaria.
“Jesús a veces tiene horarios extraños. Se levanta a las 3 de la mañana a estudiar para un examen, o entra y sale de la casa en la noche. Pero eso no importa, nosotros ya estamos dormidos y sabemos que es un buen hijo y que se sabe cuidar”, dice Doña Elvira.
“En cuanto al trabajo pues si nos gustaría que agarrara algo más serio, más relacionado a su carrera (de Publicidad Comercial). No por el dinero sino para que se vaya haciendo un futuro”
El profesor Zhenchao Oian, autor del reporte, afirma que las dos causas principales de un alto porcentaje de jóvenes-adultos que no se han emancipado son la Gran Recesión y cambios culturales recientes.
“La recesión los ha golpeado porque usualmente dicen ‘el último contratado es el primer despedido’. Los jóvenes cambian su trabajo constantemente y sus trabajos son relativamente menos estables que aquellos con mayor edad y más experimentados”, dijo Oian al diario Huffington Post.
El estudio se realizó de acuerdo al censo nacional del 2007 al 2009, cuando en todo el país un 24 por ciento de los jóvenes de 20 a 34 años vivían con sus padres, en comparación con un 17 por ciento en 1980.
El primer lugar lo ocupa Bridgeport, Stamford y Norwalk en Connecticut, con un 34 por ciento; En segundo se encuentra Honolulu, Hawai, con un 32 por ciento; en tercero están las ciudades texanas de McAllen, Edinburg y Mission con 31 por ciento.
El reporte dice además que las minorías son más propensas a quedarse en casa de sus padres, encabezando la lista la población nativo americana con un 30 por ciento, seguidos de los afroamericanos con un 27 por ciento, luego los asiático americanos con un 26 por ciento, los latinos con un 24 por ciento y finalmente los caucásicos con un 23 por ciento.
(Luis Chaparro/El Diario de El Paso)