Miami, Florida— Cuando Tomás Regalado, alcalde de Miami, deja el Ayuntamiento estos días, es frecuentemente seguido por un agente de la policía en un camión.
El agente y el camión no están para proteger al alcalde. Están ahí para burlarse de él.
El camión de reparto blanco tiene una imagen caricaturizada de Regalado con un críptico mensaje a ambos lados” “Los ojos verdaderos se dan cuenta de las mentiras verdaderas”.
El camión estuvo en la fiesta por el cumpleaños 116 de la ciudad en Mary Brickell Village, y también en la gran reapertura del Gibson Park en Overtown. Algunas veces, pasea por las calles cercanas al Ayuntamiento,
Detrás del timón: un agente de la policía que dice que está harto. Javier Ortiz, vicepresidente de la Orden Fraterna de la Policía, culpa a Regalado de la envejecida flotilla de autos patrulleros, los deslucidos uniformes, el reducido entrenamiento, la caída de la moral. El dice que el alcalde no se ha mostrado responsable con las finanzas de la ciudad y que los $60 millones en recortes al Departamento de Policía durante los últimos cuatro años han puesto en peligro la seguridad pública. Cualquier otro recorte, agregó, sería desastroso.
El lleva el mensaje a las calles.
“Quiero ir a cualquier parte que [Regalado] vaya”, dijo Ortiz.
El alcalde dice que en realidad le gusta tener el camión cerca.
“Tengo que agradecerles porque la foto es muy buena”, dijo Regalado. “Parezco más joven y con más pelo”.
Aparte de la foto, Regalado ve el camión como un “ejercicio inútil”. Destacó que la Comisión de la Ciudad de Miami tiene que recortar $40 millones de su presupuesto operativo de $485 millones y ya ha establecido la tasa máxima de impuestos.
“El sindicato tiene que entender la realidad económica”, dijo Regalado. “Van a tener que hacer concesiones este año”.
Puede que el sindicato no tenga opción.
Como en los dos años anteriores, el administrador de la ciudad ha invocado lo que es conocido como “urgencia financiera”, lo que significa que la comisión de la ciudad puede cambiar los contratos de los empleados sin el consentimiento del sindicato. Los administradores del presupuesto de la ciudad han propuesto reformar el plan de pensiones y cobrar a los agentes por llevar sus autos a casa, entre otras medidas.
Si eso ocurre, dijo Ortiz, al menos 50 agentes están listos a renunciar. Eso se podría agregar a la escasez actual de unos 100 agentes en un departamento de unos 1,000.
Ortiz destacó que los agentes de la policía ya han aumentado sus contribuciones a las pensiones, han cedido los feriados, han estado de acuerdo en mayores primas para los seguros y han recortado sus pagos suplementales. Los recortes en el presupuesto también han llevado a escasez en los equipos. Ortiz dijo que los agentes no tienen más Tasers o balas para los ejercicios de entrenamiento. Unos 100 de los autos patrulleros de la ciudad tienen más de siete años.
“No pedimos aumentos”, dijo Ortiz. “Simplemente pedimos ser compensados justamente y tener los recursos que necesitamos para hacer nuestro trabajo y regresar a casa con seguridad”.