Sentado en un pequeño banco metálico bajo la sombra de un edificio en la zona Centro, Manuel Domínguez, de 78 años, pasó poco más de las tres horas para obtener el engomado ecológico.
Sólo para mover su vehículo conforme avanzaba la fila se apartaba del banco. Desde que conoció la advertencia del Gobierno municipal de multar a los dueños de vehículos que carezcan del holograma supo que se incrementarían las filas, y así fue, al menos en el centro de verificación al que fue.
Aunque entrevistados con engomados vencidos coincidieron en que cumplir con la ley requiere de su participación, consideraron que no hay el interés del Gobierno por el medio ambiente, sino por recabar fondos.
Según ellos, porque periódicamente las autoridades anuncian operativos especiales o simplemente multas, cuando debería ser un trabajo permanente que incluya un proyecto para que cada ciudadano acuda en cierta fecha.
“Cada vez que hace uno lo del engomado pues nunca lo saca uno a tiempo, siempre se espera cuando ya tenga uno algo de dinero… Sí es recaudatorio, pero a la vez tiene uno que traer su mueble como marca la ley”, mencionó el adulto mayor cuando tenía casi dos horas y media en la fila y le faltaban unos 15 vehículos por revisar.
Pero la espera de al menos tres horas se detectó sólo en uno de cinco centros de verificación, de los cuales en uno no había clientes, en otro había una fila de más de 40 vehículos, en otro de unos 20 y en el restante unos ocho automotores.
El alcalde, Héctor Murguía Lardizábal, informó el martes que ordenó que se reanudaran las multas debido a que “la mayoría de los ciudadanos no está atendiendo sacar el engomado ecológico”.
De acuerdo con el archivo periodístico, el viernes 4 de noviembre del 2011 el presidente municipal anunció operativos especiales, por lo que los centros de verificación fueron saturados, y de tres a 10 verificaciones diarias se pasó hasta 250 por máquina, según trabajadores.
Los oficiales de Tránsito ‘cazarían’ a los conductores a partir del lunes 7, pero debido a la afluencia las acciones municipales se postergaron hasta el lunes 14, sin embargo, dos días antes del arranque “definitivo” los operativos fueron pospuestos indefinidamente.
Con dicho anuncio la afluencia en los centros de verificación fue disminuyendo gradualmente al nivel que para diciembre el usuario llegaba directamente a la revisión, sin necesidad de esperar.
Antonio Martínez, quien ayer obtuvo el engomado después de horas de espera, mencionó que si la exigencia fuera para cuidar al medio ambiente multarían a los conductores de las ruteras y sacarían las que evidentemente contaminan.
Armando, otro cliente del taller ubicado en la avenida 16 de Septiembre, resaltó que si exigen engomado deben verificar que se tenga la infraestructura, pues en dicho taller, de dos máquinas sólo una estaba en funcionamiento. Trabajadores no opinaron al respecto.
Para Leticia Reza, fue una “mala coincidencia” que la autoridad exigiera el engomado cuando a ella se le venció a finales del mes pasado. Tuvo que faltar al trabajo para cumplir con el reglamento.