Artritis reumatoide no tiene cura, pero se controla: Salud
Eleazar Reza
El Diario | 08-08-2012 | 20:46
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Frecuente en las mujeres de 40 a 55 años, la artritis reumatoide llega a ocasionar discapacidad y deformidad, aspectos que pueden disminuirse si se realiza un diagnóstico oportuno, informó la Secretaría de Salud estatal.

Aunque es una enfermedad crónica inflamatoria que no tiene cura y que es difícil de prevenir porque se desconoce la causa, se puede reducir su impacto al tratarse desde los primeros síntomas.

El padecimiento que además se acompaña de sensación de rigidez, se identifica por inflamación durante cuatro a seis semanas seguidas en manos, muñecas, codos, hombros, rodillas, tobillos y dedos de los pies.

Pero además, detalló la Secretaría en un comunicado, la artritis reumatoide puede ocasionar resequedad del ojo por producción deficiente en cantidad y calidad de lágrima, llamada queratoconjuntivitis, una complicación frecuente.

La artritis agresiva y de larga duración puede dañar otros órganos porque se inflaman las membranas que envuelven al ojo, corazón, pulmones, ganglios linfáticos, hígado, riñones y con menos frecuencia los intestinos.

Autoridades manifestaron que el tratamiento no debe ser generalizado aunque los síntomas de la artritis sean similares, debido a que cada paciente tiene diferentes manifestaciones y tolerancia a los medicamentos, por lo que éstos le pueden provocar efectos adversos si no son los adecuados.

Algunos factores relacionados a la aparición de la enfermedad crónica en personas con predisposición genética es el tabaquismo y la infección por virus Epstein Barr, pero también pueden agravar la situación a quienes ya tienen artritis.

Otro factor de riesgo que se contempla es el hormonal, debido a que es tres veces más frecuente en las mujeres que en los hombres.

La Secretaría de Salud estatal informó que la artritis reumatoide debe tratarse tanto en el aspecto clínico, psicológico y de rehabilitación, porque algunos pacientes llegan a sufrir depresión por la deformidad que padecen en los huesos.

La rehabilitación permite reducir el riesgo de discapacidad y deformidad, principalmente en los dedos de pies y manos, por lo que los pacientes pueden realizar sus actividades diarias y elevar su calidad de vida.