Los miles de neumáticos de desecho tirados en calles, baldíos y tapias comenzaron a salir de la ciudad para trasladarse a tiraderos a cielo abierto en poblaciones cercanas como Samalayuca, donde el “cementerio” ubicado detrás de la planta termoeléctrica de la Comisión Federal de Electricidad comienza ya a ser blanco de llanteros y vulcanizadores que en Juárez eluden la obigación de depositar las llantas de desecho en el relleno sanitario, como lo dispone la autoridad.
En esa comunidad pocos de sus habitantes se han percatado de los montones de llantas que comienzan a ser alojados en predios ejidales a los que se accede por brechas.
Para llegar basta seguir la señalización que emplean competidores de motocross para introducirse entre arenales y áreas de siembra, y que por cierto, son llantas de desecho que sostienen varas a las que se pegaron cartulinas fluorescentes con flechas negras.
Para ingresar al área del tiradero se toman varias brechas que inician a un costado de la carretera Juárez–Chihuahua, a la altura del retén militar.
De ahí, a través de brechas que son entrecortadas por cercos, se elude la parte oriente de las Dunas, decretadas en junio del 2009 como área natural protegida, con el carácter de área de protección de flora y fauna.
Ahí, entre un tiradero de basura se ubica un cementerio de llantas que poco a poco ha crecido, según personal de seguridad de la planta termoeléctrica.
Hacia la hacienda Ojo de la Casa y la zona arqueológica de los Petrograbados de la cultura Mogollón, varios predios agrícolas son flanqueados por bardas de llantas de desecho para evitar la erosión, pero al mismo tiempo se expone la siembra a una quema si los neumáticos encienden con el sol y el calor que ahí fácilmente asciende a los 40 grados centígrados en verano.
En Samalayuca sólo hay una desponchadora, ubicada en la calle principal.
De retorno a Juárez, alrededor del kilómetro 346 de la carretera Panamericana, al suroriente del asentamiento Granjas Polo Gamboa, se localizan dos “cementerios” de neumáticos más.
Ahí, hay un predio donde se almacenan tractores para actividades agrícolas.
Detrás de esta propiedad, ingresando casi dos kilómetros por una brecha que principia a un costado del corralón de la Fiscalía estatal, se encuentra un predio de siembra de poco más de cinco hectáreas, y en la parte trasera de éste, un montículo donde fueron apiladas más de dos mil llantas de desecho sostenidas por tubos enterrados.
El riesgo en la zona es que estos tiraderos de llantas se ubican sobre ductos de Petróleos Mexicanos que conducen combustiles líquidos y gas.
Entre la maleza, sólo en esa parte de poco más de 30 hectáreas y que al poniente conecta con la zona de fraccionamientos de El Barreal, se estima que hay más de tres mil llantas tiradas, de ahí que la Unión de Llanteros de Juárez y otras organizaciones de vulcanizadores y desponchadores, estimen que en la ciudad estén regadas entre dos y tres millones de llantas.