La enseñanza de vida no terminó cuando cumplieron con su familia. Ya en la tercera edad, hombres y mujeres regresaron a la escuela y aprendieron algo más que realizar muñecas de tela, pinturas, pan y pasteles.
María Soledad, de 74 años, quien se consideraba una persona un tanto antisocial, porque no le gustaba salir, sucumbió ante la insistencia de su hermana, de 65 años, y se inscribió al taller de bordado en el Centro Comunitario Jardín del Abuelo, en el Parque Central Poniente.
“Uno cree que al sacar adelante a la familia y cuando se llega a cierta edad se le termina el ciclo, pero no es así, esto nos sirve como terapia, aprendemos algo y convivimos con otras personas”, dijo.
Recordó que en primaria, en el Centro Escolar Revolución, en Durango, le enseñaron a bordar, pero ahora utiliza técnicas en las que usa estambre y sólo borda por un lado, lo que se refleja en un ahorro del material.
Ella, junto con decenas de adultos mayores, expusieron el pasado lunes en el edificio principal del parque muñecas de trapo, bolsas de tejido, pinturas, servilletas bordadas y hasta pasteles decorados, antes de que se tomaran dos semanas de vacaciones.
A una parte del material expuesto se le puso precio, pero el resto, ya estaba apartado para familiares de quienes lo elaboraron.
Elizabet Ochoa, de 73 años, y originaria de Guadalajara, tiene tres meses en el Jardín del Abuelo y un año en Ciudad Juárez. Después que enviudó –hace un año– un hijo la invitó a vivir en la frontera.
Motivada por una nieta de 26 años, que además se comprometió a trasladarla, se inscribió en el taller de tejido y de lunes a jueves acude hasta cinco horas. Lo que le llamó la atención fue tejer bolsas utilizando un plástico azul que está en las fichas de algunos refrescos y jugos.
El lunes, cerca del mediodía, Elizabet hacía una bolsa de tejido negro en la que utilizaría al menos 220 de esos plásticos a los que recortó el centro para que quedaran aros. “Es con material reciclado, y a mi nieta le han gustado mucho”.
María del Carmen Flores, coordinadora del Centro Comunitario Jardín del Abuelo, manifestó que los adultos tienen entre 40 talleres para capacitarse, a cambio de 10 pesos para el maestro, ya que no son contratados.
Los adultos mayores, dijo, son la prioridad para los talleres, aunque llegan a aceptar familiares jóvenes como gancho para que los abuelitos tengan el medio para acudir y ser acompañados en el trayecto.
Los talleres van de baile, pintura, tai chi, panadería, zumba, tejido, bordado y hasta decoración de pasteles. Para mayor información sobre el resto de los talleres y horarios, puede marcar al número telefónico 620- 99- 49.