Una organización que cada año mide los flujos de dinero ilícito procedente de diversos países, detectó que México podría haber perdido 872 mil millones de dólares en los últimos 40 años por prácticas ilegales, sobre todo por un problema que denomina “facturación fraudulenta” y que empezó a crecer con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.
“Durante los años noventa y 2000, la facturación fraudulenta representó el 80 por ciento de los fondos ilícitos que salieron del país, cifra que aumentó con rapidez tras la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte”, dice el reporte denominado “Flujos financieros ilícitos, desequilibrios macroeconómicos y la economía sumergida” elaborado por Global Financial Integrity, con sede en la ciudad de Washington.
“Ninguno de los dos países (México y Estados Unidos) acompañó el Acuerdo de Libre Comercio de mecanismos para evaluar y controlar los precios de transferencia abusivos de las empresas multinacionales o la facturación fraudulenta entre socios comerciales no relacionados que colaboran entre sí”, agrega el texto.
Global Financial Integrity, una organización sin fines de lucro y que cada año realiza un reporte especial de un país, dedicó su análisis de 2012 a revisar la situación de México.
Abultó TLC flujo de dinero ilícito: reporte
"Entre 1994 y 2010, el TLCAN parece haber facilitado la salida de flujos ilícitos por un valor de 561 mil millones de dólares a través de la facturación a la baja de las exportaciones y al alta de las importaciones”
Informe de Global Financial Integrity
Uno de los principales hallazgos fue el cálculo de 872 mil millones de dólares que podrían haber salido del país de manera ilegal en el periodo citado, cifra que, precisa el documento, podría ser aún mayor si se incluyera el flujo de dinero procedente del crimen organizado.
Entre las fuentes de la fuga de divisas ilegales, el documento menciona la “facturación fraudulenta”, mecanismo que permite la transferencia internacional de capital ilícito, ya que “se pueden adquirir activos extranjeros mediante la subfacturacion de las exportaciones y la sobrefacturacion de las importaciones”.
En este sentido, el reporte indica que esta práctica empezó a abultar el flujo de dinero que salía de México de manera ilícita a partir de la entrada en vigor del TLC.
“Entre 1994 y 2010, el TLCAN parece haber facilitado la salida de flujos ilícitos por un valor de 561 mil millones de dólares a través de la facturación a la baja de las exportaciones y al alta de las importaciones”, dice el texto.
“La relación entre la facturación fraudulenta y la liberalización comercial sugeriría que las aduanas de los Estados y México deberían ejercer un control más estricto para frenar los flujos financieros ilícitos a través de la facturación fraudulenta y deliberada de las transacciones comerciales”, agrega.
El reporte explica que estimó el flujo de capital de origen ilícito procedente de México (definiendo “ilícito”, dice, como aquel cuyo “origen, destino o movimiento es ilegal”) con un modelo de simulación que considera factores macroeconómicos, como la oferta monetaria, el gasto y los ingresos públicos y el nivel de precios, además de otros como la liberalización económica, la desigualdad de renta entre la población y la economía informal o “sumergida”.
En este sentido, el texto indica que factores como una inflación alta contribuyen también a la salida ilícita de capitales, al igual que el tamaño de la economía sumergida, pero sobre todo, insiste el documento, es la liberalización del comercio la que proporciona a los operadores más oportunidades para falsear la facturación.
Propone también una serie de medidas para evitar la “facturación fraudulenta”, desde sofisticados métodos para el establecimiento de un índice de riesgos en los precios en las transacciones internacionales, hasta la sencilla exigencia de que tanto importadores como exportadores firmen documentación comprometiéndose a respetar los precios.
“En concreto, los formularios de facturación de importaciones y exportaciones deberían contener unos párrafos, a firmar tanto por el exportador como por el importador, que garanticen el precio del mercado mundial sin ningún tipo de fraude que tenga como objeto la manipulación del Impuesto al Valor Agregado, de los derechos de aduana o del impuesto sobre la renta”, dice el texto.
“Las autoridades aduaneras mexicanas y/o los bancos deberían asegurarse de que efectivamente figuran las dos firmas antes de autorizar el despacho y/o el pago”, agrega.