La proliferación de vendedores de mercancía de segunda mano que en los últimos meses invadieron muros, bardas y enrejados exteriores en las escuelas, obligará a autoridades educativas y municipales a endurecer las medidas para su retiro.
La Dirección de Comercio del Ayuntamiento y la Coordinación del Programa Escuela Segura en la zona norte anunciaron ayer que si son insuficientes los avisos y las advertencias a estos vendedores para que se retiren de la infraestructura perimetral de los centros educativos en la ciudad, entonces se tendrá que recurrir a la fuerza pública para desalojarlos.
Dora Elia Espinoza Cota, coordinadora del Programa Escuela Segura, manifestó que además de la mala imagen que generan estas “colgaderas” de ropa y calzado, resulta peligroso que los vendedores se instalen sobre las aceras obstaculizando el tránsito de los menores y obligándolos a bajarse a la cinta asfáltica y exponiéndose así a un accidente.
“Ya tenemos algunos meses pidiéndoles que se retiren y por eso vamos a tener que cambiar la estrategia, ser un poco más firmes, porque no es posible que persistan estos colgaderos en las escuelasl”, señaló.
“Estamos conscientes de las condiciones de crisis, pero las instalaciones de las escuelas deben usarse estrictamente para cuestiones académicas”, apuntó.
Al respecto, el director de Comercio del Ayuntamiento, Roberto Hernández Ríos, puntualizó que se ha hecho la advertencia de retiro a los vendedores de segundas en las escuelas y se ha conseguido que se vayan, “pero en cuanto se retiran los inspectores, vuelven”.
Agregó que algunos directores de escuelas, sobre todo en el suroriente, conscientes de la crisis han permitido que algunas personas vendan mercancía de segunda en los enrejados, “pero son rebasados por el número de vendedores que pueden apostarse en poco tiempo” y es entonces cuando solicitan la ayuda de los inspectores de Comercio.