Fascina vida de Pablo Escobar en teleserie
Guillermo Barros AFP | 12-06-2012 | 23:48
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Bogotá— Una teleserie sobre la vida de Pablo Escobar tiene atrapada a la audiencia en Colombia y preocupa a quienes creen que refuerza la admiración de mucha gente por el narcotraficante más famoso de la historia.

Casi 20 años después de la muerte del fundador del Cártel de Medellín, millones de colombianos sintonizan cada noche “Escobar: El Patrón del mal” para conocer mejor al hombre que simbolizó el poder del narcotráfico y sembró el temor en la sociedad colombiana durante su brutal enfrentamiento con el Estado.

“Todos nos acordamos de una bomba de Escobar, de un atentado que vivimos o que nos impactó. Pero lo importante y revelador es verlo todo en su conjunto, cómo una cosa llevó a la otra. Ese es el análisis que los colombianos no hemos hecho”, argumenta Juana Uribe, productora de esta ficción de 63 capítulos que lleva dos semanas en las pantallas de la cadena Caracol.

Uribe defiende que el propósito de esta ambiciosa producción, rodada en Bogotá, Medellín y Miami a un costo de unos 170 mil dólares por capítulo, es describir “a un Escobar en toda su dimensión” así como realzar a “quienes le enfrentaron”.

Ella misma y Camilo Cano, el otro creador de la serie, son familiares de dos de las víctimas más emblemáticas de Escobar: el candidato presidencial Luis Carlos Galán y el periodista Guillermo Cano, asesinados en 1989 y 1986 respectivamente.

‘Cómo era bueno, ¿verdad?’

Pero en Medellín, donde Escobar dictó su ley hasta ser abatido en 1993 y todavía se le tiene por un benefactor en los barrios pobres, trabajadores sociales lamentan la exposición de su mundo de lujos, poder y mujeres, que por años contribuyó a la estigmatización de la ciudad y del país.

“Los jóvenes de zonas de conflicto están fascinados con esta serie. Se identifican con el personaje de Pablo”, explicó el cura Juan Carlos Velásquez, que labora en la resocialización de jóvenes delincuentes.

“Hasta se me acercó una joven y me dijo: ‘Padre, cómo era de bueno Escobar, ¿verdad?’”, relató.

El propio Andrés Parra, el actor que personifica a Escobar en la miniserie de TV, vivió ese afecto hacia el capo durante el rodaje en barriadas de Medellín, una ciudad que con gran esfuerzo ha logrado mejorar sus niveles de violencia y su imagen en los últimos años.

Para el activista social Jaime Fajardo, la serie “tiene aspectos históricos interesantes pero lo mejor es no volver tanto a la historia y a los personajes sino ir a los problemas estructurales” que el narcotráfico sigue planteando.

Influencia de la TV

“El Patrón del mal” se basa en el libro periodístico “La parábola de Pablo” (2001) de Alonso Salazar, quien ha valorado que la serie se adentre en las contradicciones de Escobar y piensa que se sobrestima el impacto de los medios.

“Nunca he creído que las series decidan lo que pasa en una sociedad, ni que los jóvenes serán delincuentes por verlas”, dijo Salazar, alcalde de Medellín entre 2008 y 2011.

A diferencia de otros países afectados, la televisión colombiana ya ha tocado espinosas problemáticas sociales derivadas del narcotráfico, como en la serie “Sin tetas no hay paraíso” (2006), y ahora cree necesario poner nombre propio a los responsables.

“Lo grave no es que contemos esta historia”, apunta la productora Juana Uribe. “Lo grave es que haya sucedido y tengamos el peligro de que vuelva a pasar”.