India es el nuevo ojo del huracán económico
The New York Times | 06-05-2012 | 22:50
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Nueva York— La crisis en India es una de las historias económicas más importantes del mundo aunque está acaparando poca atención en Estados Unidos.

Esto ni siquiera podría considerarse como una crisis debido a los estándares de los países desarrollados, el crecimiento de India –estimada por el Fondo Monetario Internacional en 6.9 por ciento para el 2012– sigue siendo fuerte.

Sin embargo existe un descenso económico: la economía se ha desacelerado en más de un 8 por ciento respecto a los índices proyectados y ese ritmo negativo podría provocar un desplome mayor. El Gobierno ha reportado año tras año un crecimiento de tan sólo el 6.1 por ciento durante el trimestre de octubre a diciembre.

Lo que es perturbador es que la mayor parte de ese descenso en el porcentaje de crecimiento está distribuido de manera poco uniforme y la carga más pesada está recayendo en los pobres. Si continúa disminuyendo el porcentaje o empeora, muchos millones de hindúes de la siguiente generación no podrán superar la extrema penuria y necesidad. Los problemas de la Eurozona son pocos comparados con eso.

China ha acaparado más atención, sin embargo, Scott B. Sumner, economista de Bentley College, señaló que es India la que probablemente termine siendo la economía más grande del mundo en el próximo siglo. Es probable que la población de China llegue a la cúspide relativamente pronto mientras que India continuará creciendo, así que de acuerdo a unas proyecciones modestamente optimistas la economía de India será la número 1 en términos del tamaño total.

India también tiene una fuerza potencial para vigorizar las economías de Bangladesh, Nepal y tal vez algún día, la de Pakistán y Myanmar. Las pérdidas de una India más pobre van más allá de las fronteras del país, entre más acaudalada sea India, más fuerte atraerá la democracia a la región.

¿Por qué está disminuyendo el crecimiento económico de India? Las causas son variadas. Incluyen una actitud menos optimista hacia los negocios extranjeros y la inversión: recuerde el revés del Gobierno indio respecto a su previa disposición para permitir que Wal-Mart ingresara al sector de las ventas al detalle.

El Gobierno también ha estado evaluando el cobro retroactivo de impuestos a las empresas extranjeras años después de que hayan obtenido y reportado los ingresos.  Otro problema es la infraestructura energética del país, que no ha logrado satisfacer la demanda industrial. Las minas de carbón están administradas por una empresa ineficiente que es propiedad del Estado y existen varios controles de precios tanto en el carbón y el gas natural. En general, el país no parece dirigirse hacia una liberalización y reformas orientadas al mercado.

Estos problemas pueden ser solucionados pero son más los que no tienen un arreglo fácil.

La industria agrícola emplea casi la mitad de la fuerza laboral de India, por ejemplo, la revolución agrícola que floreció en los años 70 ha disminuido.

Los rendimientos en las cosechas siguen porfiadamente bajos, el transporte y la infraestructura del agua es pésima y el sistema legal es hostil a la inversión extranjera en cuanto a la agricultura básica y a la moderna industria agrícola. Hay que tomar en cuenta que los anteriores incrementos generales en el crecimiento de Japón, Corea del Sur y Taiwán fueron precedidos por ganancias significativas en la productividad agrícola.

De todo el progreso económico de India es difícil encontrar actualmente indicios en la agricultura de este país. Se estima que la mitad de los niños hindúes menores de 5 años sufren de desnutrición.

Otra preocupación es que el crecimiento de India basado en los servicios podría haberse agotado. Por ejemplo, los centros de servicio telefónico a los clientes o call centers, han tenido éxito al construir su propia infraestructura y usualmente funcionan como mini ciudades independientes.

Es impresionante que esos logros sean posibles, aunque esas islas segregadas económicamente y de más alta productividad sugieren que se puede lograr el éxito al separarse de la mayor parte de la economía de India y no integrándose a ella.

India tiene uno de los sistemas legales más rígidos del mundo y al parecer es particularmente difícil de reformar.

De acuerdo al Índice de la Facilidad de Hacer Negocios del Banco Mundial, el país ocupa el lugar 131 de los 183 países y regiones enlistados, detrás de Honduras, Cisjordania y Gaza y justo delante de Nigeria y Siria. Uno de los rumores es que los días de la “Licencia Raj” han regresado, refiriéndose a la actuación económica no satisfactoria que tuvo el país bajo el régimen de una pesada regulación gubernamental.

En el lado positivo de la balanza, el país cuenta con una población talentosa, energía y espíritu empresarial sorprendente. Tiene redes comerciales y migración en todo el mundo y logros de clase mundial en el entretenimiento y diseño, entre otras numerosas fortalezas. Sin embargo, el anterior ritmo de progreso ya no parece estar garantizado.

India podría no estar solo en este descenso. También Brasil, Rusia y China por alguna razón han perdido mayormente su ritmo ascendente.