El buen camino
Sergio Armendáriz
Catedrático | 14-10-2012 | 21:44
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Contando con la siempre valiosa presencia testimonial del subsecretario de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno del Estado, Javier González Mocken, se firmó un convenio de colaboración institucional, entre la Universidad Pedagógica Nacional del Estado de Chihuahua –UPNECH– Campus Ciudad Juárez, y el Programa de Educación en Valores A.C. a través, respectivamente, de la rectora Patricia Caballero y la directora ejecutiva, Juana María Orozco. El programa se apoya en la sustentabilidad institucional y financiera que le proporciona la europea Fundación Alfred Van Leer, así como la estrecha cooperación por parte del Instituto Promotor de la Educación y del Plan Estratégico de Juárez.

El fortalecimiento indispensable de la sociedad civil en Ciudad Juárez, es un factor de real cambio social, que permite ir más allá del “tiovivo” electorero que como botín funciona para las mafias partidocráticas. Es indispensable mostrar al gobernante que ignora por desinformación o rusticidad cultural este asunto, el buen camino que obligadamente implica considerar la legal y legítima organización por parte de los sectores inteligentes de la sociedad civil, en capacidad organizativa evidente.

El cultivo de la ética, por parte del Programa de Educación en Valores A.C. cuenta ya con más de 15 años de ejercicio sistemático en el sistema educativo de esta ciudad fronteriza; Juana María Orozco y su equipo, en este sentido, son una muestra clara de la expresión ciudadana incontaminada de intereses de poder electorero, su trabajo cultural que ya ha beneficiado a decenas de miles de jóvenes estudiantes de Ciudad Juárez, representa un emblema de entrega profesionalizada en relación a la permanente actualización en la formación científica en la disciplina cultural de los valores.

El área específica de los derechos de la infancia, es un apartado trascendental que se cumple en los espacios educativos de las naciones desarrolladas cultural y democráticamente.

Sin duda, los niños significan la población más noble y a la vez más vulnerable en lo que respecta al tejido social en reconstrucción, su cuidado digno y en plenitud de conocimiento de su evolución moral, es factor insustituible en toda colectividad que esté en tránsito hacia formas de organización y convivencia superiores, pensando en la dimensión ciudadana, propiamente cívica, no en el trasiego impuesto por el tipo de régimen político imperante. Fenómenos perniciosos como el acoso, el abuso, o las diversas formas de violencia física, verbal o simbólica, deben ser controladas de principio, y erradicadas en lo posible, solamente gracias a un conocimiento acompañado de una intervención pedagógica que involucre a menores y adultos en una estrategia socio-cultural inteligente y efectiva, encaminada a la transformación social. Precisamente, entre otros derechos vitales, debe inculcarse con vigor determinante, la libertad de conciencia y opinión, el derecho a estar verdaderamente informados a partir de una práctica cotidiana de comunicación entre padres e hijos, profesores y estudiantes, caracterizada por el respeto escrupuloso a la objetividad y al cuidado de la dignidad humana.

Durante el acto de firma del Convenio, se dieron cita también como testigos de honor, representantes de instituciones implicadas en el trabajo de educación en valores coordinadas con la UPNECH, Campus Ciudad Juárez, tales como index-AMAC, en la persona de Arturo Adame Quezada, su actual vicepresidente, la Coparmex Ciudad Juárez, a través de su director ejecutivo, Jorge Esteban Pérez, así como el actual presidente de la Asociación de Periodistas de Ciudad Juárez –APCJ–, Roberto Delgado, en su condición de integrante del Consejo del Programa de Educación en Valores A.C. De la misma manera, se contó con la presencia fundamental de los profesores diseñadores de los programas de intervención pedagógica respectivos.

El buen camino pasa forzosamente por la educación y la cultura cívica. Es imposible siquiera imaginar un buen tránsito al desarrollo humano, si se ignora con flagrancia el contenido y la trascendencia de los derechos humanos, empezando por aquellos que implican la formación de la personalidad en las etapas decisivas de la infancia, la infancia de los niños, por supuesto, no la ya perdida por los “adultos”.