Plataforma México
Rafael Loret de Mola
Analista Político | 08-07-2011 | 21:36
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Distrito Federal– La verdad, ninguno de los que estábamos allí, por lo general bien informados, lo sabíamos: el CISEN –Centro de Investigaciones para la Seguridad Nacional–, está en fase agónica si no es que murió ya y nadie lo ha comunicado. En su lugar, con una inversión aproximada de dos mil millones de pesos, fue construido un búnker subterráneo, por la Avenida de los Constituyentes en la ciudad de México, a catorce metros bajo tierra –en la superficie sólo se aprecian jardines y una fuente–, desde el cual se opera la seguridad nacional con las técnicas más avanzadas y, a decir de los funcionarios de la misma, con el visto más que bueno del FBI estadounidense, asombrado por los avances. Es la Plataforma México y la encabeza Francisco Niembro, subsecretario de Seguridad Pública, a las órdenes de Genaro García Luna, el mayor de los intocables de la administración actual.

Por cierto, cuando se le preguntó sobre el CISEN, Niembro confirmó su paulatina extinción porque “había elementos con más de quince años de haber sido infiltrados”. Ahora es sólo una más de las ramificaciones conectadas a la central cibernética desde el centro de mando que está diseñado, supuestamente, para que lo dirija el presidente de la República si bien éste no se aparece por allí sino únicamente solicita informes.

En brevísimo tiempo, la red computarizada ha captado, nada menos, 425 millones de registros delincuenciales, una equivalencia de cuatro a uno por cada mexicano. Y, además, cuenta con elementos para asegurar las investigaciones por la vía telefónica –el espionaje institucionalizado–, o cibernética, incluso con uso de los enlaces sociales tales como Facebook y Twitter. Esto es: no hay movimiento alguno que pueda escaparse del control de estos vigías que en tecnología no tienen nada por envidiar a las naciones del primer mundo. Sencillamente espectacular.

Además, tienen localizadores que posibilitan rastrear hasta el último rincón de la geografía patria y un enjambre de datos sobre presuntos delincuentes o sospechosos –posiblemente también están incluidos los líderes de opinión y los dirigentes políticos–, para poderlos situar y perseguir, en su caso, con excepcional eficacia: el propio Niembro reconoció que para capturar a “La Barbie” debieron hacerse cuatro operativos y en el último lo aseguraron porque el blanco, inocentemente, iba desarmado.

Por ello se lamentó de lo olvidadizos que somos los mexicanos respecto a las grandes capturas realizadas aun cuando cada que cae una cabeza aparecen diez o veinte cabecillas con ansiedad por reemplazar al “capo” mayor.

Pero aún con tal evidencia se sigue sosteniendo la hipótesis de que se los grupos se desmantelan cuando los jefes son puestos detrás de las rejas.

Mientras tanto, la fuerza policial global ya suma a 433 mil 142 elementos, pero “sólo” el ocho por ciento de los mismos corresponde al sector federal.

El mayor número es el de los policías municipales y estatales, muchos de ellos –sobre todo los primeros– sólo reciben un apetecible salario de cuatro mil pesos, “lejanos a los seis mil que Ernesto Cordero situó para satisfacer las necesidades básicas”, según el propio Niembro.

Un dato por demás alucinante sobre la vulnerabilidad de las llamadas “fuerzas del orden”.

Debate

Desde luego, Felipe Calderón no será recordado, como pretendía, como “el presidente del empleo” –considerando sobre todo la ligereza con la que ha dejado en la calle a miles de electricistas y otros sindicalizados–, sino, más bien como “el mandatario de la violencia” con un saldo, hasta ahora, de 40 mil víctimas esparcidas por todo el país.

Sus defensores asumen que tales bajas son males necesarios acaso porque no las han sufrido en carne propia.

El hecho es que la estadística plantea que quienes han muerto en estas cruzadas oficiales son muchos más que los caídos en las matanzas históricas de Tlatelolco y el Jueves de Corpus de 1971.

Entre tantas interrogantes que surgen de cuanto expresa el subsecretario nombrado, quien aseguró que es “sólo una broma” considerar algún plan presidenciable de su jefe el intocable García Luna, existen dos de gran calado:

1.- ¿Si se supone que los “buenos” de la película, es decir la fuerza pública –a la que muchos temen más–, cuentan con tan sofisticados instrumentos, los malos no tienen, con todas sus capacidades, elementos suficientes para contrarrestarlos e incluso infiltrar la supuesta impenetrable red policiaca? Niembro se limitó a responder que aquellos –los mafiosos– cuentan con mucho dinero y recursos.

2.- ¿Y con tantos localizadores de vanguardia, cómo es que no se aprehende a “El Chapo” Guzmán, fugado desde 2001 del penal de Puente Grande, en Jalisco, con la evidente complicidad de las autoridades? La respuesta es que debemos esperar porque, como los demás “capos” confinados o ejecutados, le llegará su hora... acaso en vísperas del lanzamiento oficial del candidato del PAN a la Presidencia o de las elecciones federales. Lo segundo, claro, es de nuestra cosecha.

Por cierto, pervive la duda acerca de si el Padrón Electoral puede integrar parte de los sistemas de seguridad.

No, oficialmente, aun cuando bien sabemos que es posible “comprarlo” clandestinamente como lo han hecho algunos grandes corporativos desde que le metió mano Hildelbrando Gómez del Campo, cuñado de Calderón, en los años y meses anteriores a los comicios desaseados de 2006. De cualquier manera, hay mecanismos para solicitar el apoyo del IFE “en determinados casos”. Al buen entendedor...

La Anécdota

Tras cuestionar la supuesta eficacia de la Plataforma México, sobre todo en términos de garantías para una ciudadanía en estado de indefensión y considerada presuntamente sospechosa ante los órganos de investigación policiaca y solicitar alguna autocrítica a la ponderada explicación de Francisco Niembro sobre los “adelantos” en la materia –como si toda la fuerza moral del Estado estribara en su capacidad de respuesta ante las oleadas delincuenciales–, éste sugirió que el peor de sus pecados había sido “comenzar tarde”, volteando de nuevo hacia el pasado como justificación rutinaria.

El hecho es que llegué a casa y me encontré con que no tenía acceso a Internet.

De inmediato nos comunicamos a los operadores respectivos, de Telmex, para indagar la causa y ésta no se debía a ninguna incidencia por las lluvias sino a un “candado administrativo”, pese a no tener adeudo alguno e incluso haber cubierto la cuota cuyo límite era hasta una semana después.

Quienes recibieron nuestra queja, arguyeron no explicarse la razón por la cual nos habían condenado sumariamente... precisamente cuando ampliaba las quejas sobre la censura a mi obra, “Nuestro Inframundo”, y en las vísperas precisamente de los comicios del domingo pasado en cuatro entidades. Fue entonces cuando construí mentalmente un puente hacia la Plataforma México.