Hispanos viven más años que otros estadounidenses
Don Finley
San Antonio Express-News | 14-10-2010 | 00:52
San Antonio—Pronunciándose en una polémica de tiempo atrás, ayer funcionarios federales de salud confirmaron que los hispanos en Estados Unidos viven más tiempo en promedio que el resto de los estadounidenses.

Las primeras tablas de esperanza de vida oficiales sobre hispanos, publicadas por el Centro Nacional de Estadísticas de Salud, muestran que un bebé hispano nacido en 2006 viviría en promedio 80.6 años: 2.5 años más que un niño angloamericano y 7.7 años más que un afroamericano.

El informe sustenta la idea de la llamada paradoja hispana, de acuerdo con la cual los índices de mortalidad de los hispanos son menores a pesar de la gran cantidad de desventajas sociales y de atención médica que enfrentan.

“Esta información corresponde con lo que varios estudios han demostrado desde la década de 1980, cuando la paradoja fue señalada por primera vez”, comentó Elizabeth Arias, principal investigadora detrás de las tablas de esperanza de vida, durante una entrevista telefónica.

Pese a que los índices de mortalidad nacional han señalado desde hace tiempo una ventaja entre los hispanos, la idea ha sido controversial –especialmente en San Antonio, donde expertos se han manifestado a favor y en contra.

Hay quienes sostienen que los hispanos no viven más tiempo, y que cualquier evidencia a favor de ello se ve empañada por irregularidades en la manera en que el origen étnico es identificado en certificados de defunción y censos.

Un recurrido estudio de 2006 en el que se señalan tales irregularidades, fue escrito en parte por Benjamin Bradshaw, profesor de la rama de San Diego de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Texas. El ensayo llega a la siguiente conclusión: “No hay ninguna ‘paradoja hispana’”.

Arias comentó haber pasado varios años corrigiendo tales problemas. Comparó la manera en que las personas describían su origen étnico en censos con la que otras —a menudo directores de funerarias— lo hacían al registrar su muerte. Descubrió que en los certificados de defunción aparecen alrededor de cinco por ciento menos de personas identificadas como hispanos.

La investigadora también ajustó las nuevas tablas a otro problema –el de quienes no dan su verdadera edad, particularmente personas de edad avanzada.

Karl Eschbach, ex demógrafo del Estado de Texas, ha escrito estudios a favor de la paradoja hispana, pero también se ha referido a los problemas que presentan los datos. Considera que las contradicciones fueron corregidas en el nuevo informe.

“Soy de los que están convencidos de ello”, comentó Eschbach, actualmente profesor de la Rama de Medicina de la Universidad de Texas en Galveston.

No obstante, el doctor Fernando Guerra, director del Distrito de Salud Metropolitano, se muestra escéptico. Su departamento analiza cada año registros de defunción locales y ha concluido que son más los hispanos que mueren prematuramente –antes de los 65 años– de enfermedades comunes como cardiopatías y diabetes.

“La llamada paradoja hispana de la que tanto hablan queda invalidada por algunos de nuestros datos”, dijo Guerra..