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La política presupuestaria
 
Edna Lorena Fuerte
Analista Político |
03-11-2009 | 01:54 | Opinión
 

Debería de pensarse que al referirnos a política presupuestaria estamos hablando de una serie de medidas de carácter económico que definirán el rumbo del ejercicio del dinero público; sin embargo, en nuestro país, lo que estamos viendo en la toma de decisiones económicas es sólo el espectáculo de la política, decidiendo según sus propios intereses, tratando de acomodar las cosas a su modo y buscando el máximo beneficio, con el menor “costo político”. Entonces, hablar de presupuesto es hablar de las implicaciones políticas del mismo:

Para el PRI todo se resume en dos intereses fundamentales: proveer a su aceitada maquinaria en los estados de los recursos necesarios para que los gobiernos opulentos lo conduzcan por la brecha de las victorias electorales; y, segundo, disminuir al mínimo los costos políticos, no por la vía de tomar las decisiones adecuadas sino por el efecto de un buen maquillaje discursivo que los deslinde al menos un poco de cosas tan feas como los impuestos.

Para el PAN todo se resume a sus subsistencia, tanto como gobierno como fuerza política negociante, está muy preocupado por lograr “los acuerdos necesarios” para salir del paso, librar al menos este año más y luego ver cómo es que resulte el resto. Una visión inmediatista que, conocedora de que no se librará del castigo electoral por las decisiones impopulares en lo económico, pues entonces al menos buscará el beneficio de los acuerdos políticos.

En el resto, PRD a la cabeza, lo que vemos es una pobreza de propuestas, enfrascados todos en medirle el agua al impacto de sus decisiones. Es por eso que el Senado se ha “curado en salud” al ponerle al 16 por ciento del IVA el apellido de temporal, tratando de vendernos la idea de que sólo estará por aquí un año, cuando es bien claro que ni ellos mismos saben cómo es que sobrevivirán esta misma discusión el año entrante, y todo esto, como parte de una estrategia del priísmo más puritano, el que defiende las formas políticas a ultranza, para responderle a César Nava el mal gusto de sus comentarios luego de que la Ley de Ingresos salió de los diputados, pues en vez de agradecerle, se lo echó en cara.

Así las cosas, los legisladores están en la recta final para decidir cómo y cuánto y de dónde, sale el presupuesto de gobierno del próximo año, en medio de lo que ya se ha llamado la peor crisis económica de nuestra historia moderna, sin que haya en todo esto una verdadera discusión económica, sólo los dimes y diretes de la política. Esperemos los resultados...


EMERGENCIA LATENTE

Mientras en Estados Unidos se ha declarado emergencia nacional por la situación de la influenza AH1N1, en nuestro país, donde como usted recuerda, surge y se identifica el virus, apenas estamos llevando tibios recuentos de contagiados y fallecidos, y la discusión sobre el asunto se limita a la llegada de las vacunas.

La situación mundial de la pandemia nos debería obligar a hacer un análisis mucho más profundo de sus posibles efectos, y la capacidad que tenemos, como nación, de enfrentarnos a la emergencia sanitaria.

Sobra enumerar las múltiples carencias de nuestro sistema de salud; con o sin influenza, no contamos, ni aún considerando a las instituciones privadas, con una plantilla de servicios médicos que dé total abasto a las necesidades de la población, y la mayoría están concentrados en las grandes urbes, de modo que no hay forma de ofrecer atención a las poblaciones rurales o periféricas. Es absolutamente obvio que el que no tengamos un diagnóstico confiable de la situación de salud de la población, lleva a asistir al médico en situaciones de emergencia y no de manera sistemática.

De acuerdo con las cifras del Gobierno Federal, como reza un promocional de la Secretaría de Salud, en nuestro país se han contabilizado menos decesos por esta enfermedad que en algunos otros del continente, como es el caso de Estados Unidos, Argentina o Brasil. Para la perspectiva gubernamental, a esto se reduce todo el éxito de su estrategia contra la pandemia; sin embargo, no podemos dejar de lado las profundas necesidades de salud que existen en nuestro país, pues la situación de la influenza a nivel mundial no está aún controlada, y no podemos estar seguros de su evolución, menos en una frontera como la de Juárez-El Paso.

 
 
 
 
 
 
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