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Viernes 20 de Noviembre de 2009 | Ciudad Juárez, Chihuahua, México
Secretario Gómez Mont, ponga
orden en el Operativo Conjunto
| 17-10-2009 | 10:26 | Local
Lic. Fernando Francisco Gómez Mont Urueta Secretario de Gobernación
El pasado martes, 13 de octubre, se cumplieron 11 meses del asesinato de nuestro compañero reportero Armando Rodríguez Carreón.
En
este lapso hemos recibido una serie de compromisos personales tanto del
presidente Felipe Calderón como de usted mismo en el sentido de que
este artero crimen sería esclarecido para hacer justicia a Armando, a
su familia, a los periodistas que intervenimos en la edición cotidiana
de El Diario, y al gremio comunicador en general de esta frontera.
¿En dónde han quedado esos ofrecimientos?
Han
pasado cuatro meses desde la última promesa que nos hizo a través de
una carta publicada íntegra en este medio, y desde entonces no hemos
tenido noticia alguna de los informes que presuntamente iban a rendir
los agentes federales que llevan la investigación, mucho menos de
cualquier avance que pudiera indicarnos que realmente se está
trabajando para esclarecer el caso.
Mientras tanto, el tiempo se sigue acumulando sobre la impunidad que rodea al crimen de nuestro compañero.
A
usted, como cabeza del Gabinete de Seguridad del cual depende el
Operativo Conjunto Chihuahua, queremos trasmitirle asimismo el clamor
que se levanta de entre la generalidad de los juarenses, manifestado a
través de diversas formas de expresión, sobre el fracaso de esa
estrategia para enfrentar al crimen organizado aplicada en la entidad y
de manera particular en esta frontera.
Tan
sólo un signo de que el Operativo ha dado de sí, es el hecho de que
desde enero de 2008 hasta la presente semana se ha registrado en Ciudad
Juárez la barbarie de más de 3 mil 500 asesinatos, la gran mayoría a
partir del inicio de esa estrategia que, en vez de frenar la violencia
como esperábamos los fronterizos, la ha multiplicado.
Esa
brutalidad que no ha respetado la vida de numerosos inocentes y que
mantiene en estado de constante agresión a la ciudad, aunada al
incremento disparado de los demás delitos, ha postrado a esta comunidad
en su peor crisis desde la Revolución, ocasionando el desplome de la
mayor parte de la actividad económica y el exilio de miles de
residentes que han tenido los medios para huir de esta intimidación
cotidiana.
Si bien
los secuestros, las extorsiones y una gran cantidad de los robos que se
cometen habitualmente no son delitos del orden federal, sabemos, por lo
que el gobernador ha declarado en varias ocasiones, que son perpetrados
por los mismos integrantes de la delincuencia organizada como una
extensión de sus actividades criminales.
Por
ello esperábamos que el Operativo Conjunto atendiera esta complicada
situación, más aun con el apoyo de los 10 mil soldados y agentes
federales que desde febrero patrullan las calles. Sin embargo, la
deplorable realidad que vivimos los juarenses nos demuestra que este
enfoque compartido por el Ejército y los gobiernos de los tres niveles
no ha tenido respuesta efectiva hasta hoy, a pesar de la presencia
militar masiva.
Tan
caro es el costo que Juárez está pagando con vidas, con plagios, con
extorsiones, con la quema de negocios, con un Operativo Conjunto que no
está dando los resultados previstos, que ya ha sido catalogada como la
ciudad más violenta del mundo.
Es
evidente que dicha estrategia se ha malogrado porque los mandos locales
han desvirtuado las intenciones originales del presidente Calderón,
generado una fuerte desconfianza entre la población, la cual, ante la
carencia del sustento de la autoridad, ha tenido que recurrir a la
autoprotección con resultados tan controversiales como los presentados
en Lebarón, que arrojaron el saldo de un soldado muerto y varios
civiles detenidos.
Y
es que el insuficiente respaldo oficial que siente la ciudadanía frente
a los embates criminales la está orillando a situaciones límite,
mientras que a las fuerzas armadas las impele a incrementar sus excesos
contra los habitantes.
Tal
parece que las cabezas están más interesadas en las relaciones públicas
con ciertos sectores, como ha sucedido con el general Felipe de Jesús
Espitia, coordinador del Operativo, quien envió señales ambivalentes a
la ciudad porque en reunión a puerta cerrada celebrada en la residencia
particular de la familia De la Vega, ofreció todo su apoyo al
empresario más adinerado de la región, pero ha permanecido enconchado,
con oídos sordos a los reclamos de la sociedad que deplora las
cotidianas masacres y el deterioro constante de su comunidad.
En otras palabras, la labor del jefe castrense es selectiva.
El
pasado 1 de julio, como usted debe estar enterado, un piquete de
soldados golpeó y desarmó a dos agentes de la Secretaría de Seguridad
Pública Estatal asignados a la protección de personal de El Diario, no
obstante que se identificaron plenamente y presentaron el porte de
arma, además de los oficios de comisión vigentes, expedidos por la
propia SSPE, a su vez avalados por la Sedena.
El
incidente provocó que el general Espitia enviara al titular de
Seguridad Pública Estatal, Víctor Valencia –quien representa al Estado
ante el Operativo Conjunto–, el oficio 002909, Expediente A/17165, en
el que además de aplicarle una sanción pecuniaria, lo apercibió de
administrarle otras más e incluso lo amenazó con cancelarle la Licencia
Oficial Colectiva que ampara el uso de las armas para los elementos
estatales, si seguía permitiendo que personal de la SSPE proporcionara
servicios de seguridad a particulares con el armamento incluido en ese
permiso colectivo.
Este
affaire exhibió la actitud por demás prepotente del mando militar hacia
el funcionario que se supone es de sus colaboradores más cercanos en el
Operativo Conjunto, a quien ostentó prácticamente como virtual
delincuente por permitir este esquema de seguridad a particulares, que
se ha instrumentado ante el hecho de que las autoridades de los tres
niveles no han cumplido con su deber de brindarnos esa protección a los
ciudadanos.
Nosotros
desconocemos las negociaciones, los acuerdos o los enjuagues que haya
entre los coordinadores del Operativo detrás de su fachada
aparentemente impecable, pero lo cierto es que este incidente permitió
desvelar la grave falta de coordinación y de confianza que existe al
interior de una estrategia que se supone debe ser conjunta.
Y
si entre los jefes persiste esa situación, qué respeto, cuál confianza
podemos tener como ciudadanos ante el Operativo si ellos no demuestran
esa reciprocidad ante la opinión pública.
Lo
peor es que estas autoridades finalmente no han definido si la
actuación de los agentes estatales que laboran bajo el esquema
mencionado es legal o no, aun cuando los cientos de elementos armados
que operan como escoltas siguen haciéndolo, excepto los dos que habían
sido asignados a la protección de nuestra empresa.
Ello,
a pesar de que el Juzgado Noveno de Distrito concedió el amparo a uno
de los guardias, mientras que el Cuarto de Distrito otorgó la
suspensión provisional y definitiva al otro elemento, para efecto de
que se le restituya en sus funciones.
Este
episodio es tan sólo uno más de los desafortunados desencuentros que se
dan en la cúpula del Operativo Conjunto, que sumado a la situación
antes descrita en que vive Ciudad Juárez nos demuestra lo mal que
marcha esta operación.
Señor
Gómez Mont: no sabemos si usted está al tanto de la crisis interna que
vive el Operativo, porque cuando usted viene a esta frontera la cara
que muestran sus jefes es de armonía, pero se retira y afloran los
problemas existentes, en detrimento cada vez mayor contra esta
vulnerada ciudad.
Con
todo respeto, le hacemos un llamado a poner el orden indispensable en
el Operativo Conjunto, el cual requiere de un urgente replanteamiento
orientado a conseguir una efectiva coordinación entre gobiernos y
corporaciones, con estrategias renovadas que no sólo golpeen al crimen
organizado, sino que le devuelvan a esta agredida comunidad la paz
perdida.
A T E N T A M E N T E Osvaldo Rodríguez Borunda Presidente del Consejo y director general de El Diario
C.c.p. Lic. Felipe Calderón Hinojosa, presidente de la República Lic. José Reyes Baeza Terrazas, gobernador del Estado Dip. Francisco Javier Ramírez Acuña, presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados Sen. Carlos Navarrete Ruiz, presidente de la Cámara de Senadores General Guillermo Galván Galván,secretario de la Defensa Nacional General Felipe de Jesús Espitia, coordinador del Operativo Conjunto Chihuahua
josea
--- Es obvio que la federacion no ha trabajado bien, pero si en chihuahua hay un gobernador, al menos teoricamente, que esta mas cerca y se supone representa a los chihuahuenses, por que nunca se le dirige una carta abierta acerca de estos problemas en los que deberia actuar directamente de una o de otra manera.
A ver si publican esta porque las opiniones en contra las censuran.
SuperVampyro
--- ellos mismos son los extorsionadores FUERA EL O.C.CH. porque NO SIRVE
terrazas
--- los militares vinieron a salvarnos..y los ves acarreando prostis, comiendose con la mirada a mujeres, y apuntando con radares a los autos
los federales, extorsionando a loteros, vendecarros y piirateros
ah y concertando cuotas con los pirateros
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